Belgrado - La detencióntotalmente sorpresivade Radovan Karadzicsólo trajo al nuevo gobierno serbio elogios y reconocimientos a nivel internacional. Además, el ministro Rasim Ljajic insinuó ayer en Belgrado que se podría tratar sólo del primer golpe. Y es que las autoridades estaban buscando al también fugitivo ex jefe militar de los serbios de Bosnia Ratko Mladic, cuando se toparon con Karadzic.
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Por eso, los analistas locales creen que también la detención de éste así como la extradición del ex líder de los serbios de Croacia Goran Hadzic son inminentes. Después de todo, según el «plan de acción», el gobierno quiere entregar hasta mediados de setiembre a los tres presuntos criminales de guerra al tribunal de la ONU en La Haya.
El golpe de la detención de Karadzic es un «hito» en el camino de Serbia en dirección a la Unión Europea, fue el comentario generalizado en todas las capitales de los Estados miembro del bloque. De esta manera, la entrada en vigor del Acuerdo de Estabilización y Asociación (AEA) se volvió mucho más probable. Pero, asombrosamente, los obstáculos en este camino esta vez no se hallan, como habitualmente, en las condiciones de la UE, sino en las inestables relaciones de poder político en Serbia.
La oposición nacionalista, que rechaza el acuerdo con la UE, acaba de paralizar tres días el trabajo del Parlamento con trucos de procedimiento. Los partidos de gobierno tuvieron que arriar las velas y ordenaron a los legisladores un receso obligatorio de dos semanas. La ratificación del AEA sigue siendo, por lo tanto, incierta.
Incierta es sobre todo la supervivencia del nuevo gobierno, en funciones desde hace dos semanas. Depende de los socialistas del ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic.
Héroes
Los socialistas hasta ahorase resistían a la entrega de los tres serbios más buscados, que aún siguen siendo considerados héroes populares. La argumentación es que simplemente se entregaron a la causa de la Gran Serbia y que por lo tanto son inocentes.
Ahora es dudoso que los socialistas puedan convencer a sus votantes tradicionales de este cambio de rumbo, opinan comentaristas locales. Sobre todo, porque el Ministerio del Interior está encabezado por Ivica Dacic, un antiguo estrecho colaborador de Milosevic.
Las relaciones de mayoría en el Parlamento son ajustadas. Los partidos proeuropeos en torno al jefe de Estado, Boris Tadic, y los socialistas lograron en la elección del gobierno sólo dos votos más de los necesarios.
También en el ayuntamiento de Belgrado las relaciones de poder son más bien abiertas. Allí los socios de gobierno se dieron un respiro, porque hasta ahora no pudieron ponerse de acuerdo. La convocatoria a nuevas elecciones comunales es una de las dos posibles soluciones. En este marco, la decisión definitiva entre los proeuropeos y los antieuropeos en Serbia aún no está tomada en absoluto.
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