El Primer Ministro, Silvio Berlusconi atraviesa un complicado presente.
Silvio Berlusconi partió desde Seúl, donde participó de la reunión cumbre del G-20, sin dar la rueda de prensa que había anunciado, emprendiendo así un rápido regreso a Italia, donde en la Cámara de diputados le espera una moción de desconfianza planteada por dos partidos de la oposición, en un nuevo capítulo de la crisis política en la península.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Mientras sigue reinando la incertidumbre sobre la eventual solución de la crisis, el dato cierto es que el lunes dejarán el gobierno los miembros -un ministro, un viceministro, dos subsecretarios- 'finianos', aquellos que responden a Gianfranco Fini, el ex aliado de Berlusconi y presidente de la Cámara de diputados.
El pasado domingo, Fini le pidió a Berlusconi que renuncie yrecomponga su mayoría, fijando un nuevo "pacto de legislatura" que se mantenga hasta las elecciones previstas para 2013. Tanto esta decisión como la desconfianza planteada por dos formaciones políticas opositoras (el Partido Democrático e Italia de los Valores) no hacen otra cosa que confirmar el desgaste al que es sometido el primer ministro.
Además, de las dos mociones opositoras, fue el día de la presentación de un tercer planteo a favor de Berlusconi, esta vez ante el Senado, por parte del gobernante Pueblo de la Libertad (Pdl).
Vista esta auténtica 'guerra' de mociones contrapuestas, las dos cámaras del Parlamento se han así convertido en las sedes de donde emergerá la salida a una crisis cada día más incierta y complicada.
El Pdl subraya que las mociones deberían ser votadas solo después de la aprobación de la 'finanziaria', o sea la ley presupuestaria, visto la importancia clave de esta norma, sobre todo en un momento de crisis económica como el actual.
La fracasada mediación promovida por Umberto Bossi, el líder de la Liga Norte y aliado de Berlusconi, puso por otra parte en claro que en la situación actual es imposible recomponer la relación entre Berlusconi y Fini.
Este último se ha lanzado en una carrera que no prevé empates, visto que reclama no sólo un nuevo gobierno sino también la salida de Berlusconi. Tal cual prevé la Constitución, la decisión y el momento en el cual formalizar la crisis del gobierno quedan por otra parte en manos del presidente, Giorgio Napolitano.
La marcha en los próximos días de la crisis depende sin embargo de las decisiones que tomarán los diferentes protagonistas.
Esto teniendo en cuenta que en substancia los escenarios posibles son los siguientes: el nacimiento de un nuevo gobierno, sostenido por una mayoría del todo, o solo parcialmente, diferente a la actual, o bien la constatación de que es imposible llegar a un nuevo acuerdo, hecho que haría definitivamente bajar el telón de la actual legislatura.
Dejá tu comentario