Un éxito impensable consiguió ayer EE.UU. con las elecciones en Irak. Pese al escepticismo generalizado, votó 60% de los ciudadanos en medio de amenazas, asesinatos y atentados de Al-Qaeda que no pudieron frenar la masiva participación popular, en especial entre chiitas y kurdos. Fue un logro mayor si se piensa que el voto allí consiguió un porcentaje de concurrencia superior incluso al de las elecciones estadounidenses que, salvo la últimade George W. Bush, no suele ser mayor de 52%. También superó el 50% que consiguen los europeos en elecciones menores. Unos comicios que envidiarían en la Argentina: en la presidencial de 2003 Néstor Kirchner y Carlos Menem lograron llevar a 78% la participación en las urnas con voto obligatorio. Pierde más en la comparación Santa Fe, donde en 2001 sólo el voto en blanco llegó a 40%.
Las mujeres iraquíes están cansadas de la violencia y de tantas muertes. Pese a la amenaza y los atentados de Al-Qaeda contra los comicios, concurrieron masivamente a las urnas. El mundo sonríe.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.