La cifra, en frío, aterroriza: el plan de desmovilización que lleva adelante el gobierno de Alvaro Uribe para desarmar a grupos guerrilleros y paramilitares, ya desarmó a 46 mil combatientes, una cifra aproximada a la totalidad de efectivos que tiene, en la actualidad, la Policía de la provincia de Buenos Aires.
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A pesar de que, todavía, se atribuye a las FARC contar con unos 8 mil « soldados», el proceso de desarme voluntario es destacado como un avance «histórico» por Jaime Bermúdez Merizábal, embajador de Colombia en Buenos Aires, formado en Oxford en Ciencias Políticas, y experto en medios.
Ese proceso, que mantiene los índices de popularidad de Uribe por encima de 70%, es uno de los pilares del naciente operativo de reelección del presidente. «En Colombia ya hay un fuerte pedido en ese sentido» dice Bermúdez.
Cuidadoso, sin embargo, evita que se lo interprete como un deseo, más que como una reflexión objetiva.
A aquel proceso, se agrega otro referido a la lucha contra el narcotráfico: en los últimos años, el gobierno colombiano dice que logró reducir de 200 mil a 85 mil las hectáreas dedicadas a la coca. La gestión de Uribe proyecta, además, bajarla a 50 mil en algunos años más, según la previsión que detalló el diplomático.
Invitado por la Fundación Fapedec, el colombiano disertó sobre la situación de Colombia, la relación tirante con sus países vecinos, rehenes y lucha contra el narcotráfico. A continuación, los ejes de su planteo:
La muerte del líder terrorista y jefe de las FARC, «Manuel Marulanda», y la entronización de «Alfonso Cano» como mandamás de ese grupo guerrillero no supone para Bermúdez un giro político o táctico porque, al contrario de lo que especulan otros analistas, el embajador sostiene que «Cano» no es un intelectual sino un hombre de combate.
Anticipó, además, que se espera un agrietamiento en el seno de las FARC como consecuencia de las caídas de « Tirofijo» y «Raúl Reyes» -además de otros jefes como alias «Karina»- y la fuerte presión que ejerce el gobierno sobre las tropas rebeldes. «Los grupos de las FARC de algunas zonas, donde la presión militar es muy fuerte, se van a comenzar a desmovilizar» proyectó.
Decidido a no confrontar, Bermúdez reiteró repetidamente que la relación con los países de la región es correcto aunque admitió distancias con Ecuador, por el incidente «Reyes», y chispazos con la Venezuela de Hugo Chávez. Citó que más de dos millones de colombianos viven en Venezuela y que la frontera entre los dos países tiene una actividad importantísima que no ha disminuido por diferencias circunstanciales «ni lo hará en el futuro». En relación con Ecuador destacó que, en la medida que se demuestra el accionar de las FARC en territorio ecuatoriano y la necesaria defensa que las FF.AA. de Colombia hacen de su propia integridad territorial, el diálogo con Ecuador parece reencauzarse positivamente.
Sobre el Plan Colombia detalló que de 200.000 hectáreas. sembradas de coca en Colombia en los 90, en la actualidad el área ha bajado a 85.000, lo que demuestra el proceso exitoso de erradicación del cultivo. De todos modos destacó que la caída de producción de coca, difícilmente detenga el accionar de las FARC. En todo caso buscarán nuevas formas para continuar su actividad.
En esa línea, Bermúdez apuntó a la vinculación entre las FARC y el narcotráfico: dijo que el grupo guerrillero recibiría unos 400 millones de dólares del narcotráfico y enfatizó la estrecha vinculación de estos grupos con el cultivo, protección, distribución y lavado de dinero producto del tráfico de cocaína y heroína.
Respecto de un eventual intercambio humanitario de secuestrados con las FARC, el gobierno colombiano ofrece todas las garantías de que cualquier acuerdo debe estar sustentado sobre la base de la desmilitarización, el desarme y la renuncia a la violencia y a los crímenes por parte de los componentes de la guerrilla como condición indispensable para reanudar el proceso de paz tantas veces frustrado por la obstinación y dogmatismo de la insurgencia.
Sobre la situación económica de Colombia, destacó el continuo crecimiento de su economía en los últimos años y la permanente radicación de capitales extranjeros.
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