«La ley contiene algunas imperfecciones, y algunas cláusulas suscitan serias preocupaciones constitucionales. Pienso que la libertad del individuo para participar en las elecciones debe ampliarse, no disminuirse», dijo Bush al firmar la controvertida ley.
Aunque la ley limita las donaciones de «dinero blando» que pueden dar las empresas, los sindicatos y los individuos a los partidos nacionales, Bush considera que la mejor forma de reducir la influencia del dinero es «la divulgación completa e inmediata de las fuentes de financiamiento». Hasta ahora, las donaciones de «dinero blando» no contaban con límites ni controles estatales, y los partidos las usaban para la inscripción de votantes y otras actividades proselitistas.
Minutos después de la firma, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) presentó un recurso ante un tribunal federal de Washington para intentar que la ley sea declarada anticonstitucional. La NRA, un poderoso lobby conservador que defiende la libertad de comprar armas y que apoyó activamente la elección de Bush, es una de las asociaciones más activas en la promoción de sus intereses a través de los donativos a los candidatos al Congreso.
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