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Los usuarios de trenes de cercanías fueron afectados por la decisión de los sindicatos del sistema de transporte de París (RATP) de prolongar las huelgas hasta el jueves, lo que provocó temores de un largo conflicto después de que más de un millón de personas marcharan el "Martes Negro" en la capital francesa.
La red de televisión LCI describió como "apocalípticos" los embotellamientos de tráfico en las rutas de ingreso a París, que sumaban unos 200 kilómetros.
Las autoridades del RATP dijeron que sólo uno de cada 10 trenes estaba operando en algunas líneas del metro subterráneo y que otras líneas fueron simplemente clausuradas, a pesar de que su personal no será afectado directamente por el plan del gobierno conservador de hacer que la gente aporte más y por más tiempo al régimen de pensiones.
El sistema de trenes RER, que llega al centro de París desde los suburbios, estaba paralizado completamente y en las líneas de París hacia el norte corría apenas un tren cada hora, dijo la compañía ferroviaria estatal SNCF.
Muchos usuarios no se enteraron a tiempo que las huelgas continuarían.
"Vine a París pero no hay metro, por lo que ahora regreso a casa", dijo Dominique Loree, de 48 años, mientras esperaba en la estación ferroviaria Gare du Nord.
El ministro de Transporte, Gilles de Robien, llamó a los empleados de los trenes de cercanías a volver al trabajo, calificando a su huelga como ilegal.
Entretanto, los viajes por avión retornaban a la normalidad tras demoras a primera hora del miércoles, dijeron autoridades.
El ministro de Asuntos Sociales, Francois Fillon, advirtió a los sindicatos que no esperen grandes concesiones cuando se reunan para discutir el plan gubernamental de reforma del sistema de pensiones.
"No retiraremos nada del plan", dijo tras una reunión de gabinete.
Los trabajadores protestan contra el plan con el cual el gobierno quiere hacer frente al gran número de futuros jubilados de las generaciones posteriores a la segunda guerra mundial.
El gobierno quiere, entre otros cambios, incrementar de los actuales 37 y medio a 40 los años de aportes de los trabajadores estatales al sistema de pensiones.
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