Logrando su mayor éxito hasta ahora, cerca de 200 rebeldes tomaron el domingo Cabo Haitiano, de unos 500.000 habitantes, lo que puso a las fuerzas opositoras a Aristide en control de la mayor parte del norte del país. Cabo Haitiano amaneció ayer en aparente calma. Decenas de vacas pastaban en las cercanías de las pistas del aeropuerto y las personas se movilizaban en bicicleta.
Relajado y sonriente, un líder rebelde dijo que él y sus camaradas tomarán pronto el resto del país. «Vamos a liberar a Haití de la esclavitud de Aristide», dijo
Chamblain, que fuera líder de una milicia que aterrorizó a los haitianos a principios de la década de 1990, estaba rodeado de unos 50 combatientes rebeldes vestidos con ropas militares y algunos armados con rifles automáticos. Los rebeldes llevaban cascos de motocicleta y anteojos con máscaras antigás atadas a sus cinturones.
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