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El comandante policial en ese departamento, coronel Joaquín Correa López, precisó a periodistas en Neiva, capital del Huila, que los explosivos estaban en bombonas de gas y en bidones colocados a la orilla de carreteras que conducen a Oporapa. Había bombonas de 20 y 40 libras.
Los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pretendían activar estas bombas, preparadas con dinamita y el fuerte explosivo "super anfor", a la llegada de refuerzos policiales al municipio, que fue atacado el jueves pasado, agregó el oficial.
Ese día, en la zona rural de esa localidad, unos 350 kilómetros al sur de Bogotá, tropas de la IX Brigada abatieron a 29 guerrilleros del frente 13 de las FARC.
Las mismas tropas capturaron a nueve de los rebeldes en una región conocida como San Roque, en reacción al ataque contra Oporapa y la vecina localidad de Maito.
Durante la ocupación de esas localidades murieron dos agentes de la institución y al menos un civil, por ataques a los cuarteles policiales con bombonas de gas repletas de metralla.
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