11 de mayo 2006 - 00:00

Hombre que cambió con el mundo

Roma (EFE, ANSA) - Giorgio Napolitano, de 80 años, miembro del disuelto Partido Comunista Italiano (PCI) y veterano del antifascismo, fue electo como el 11° presidente de Italia.

Napolitano fue durante años el jefe de la «derecha» del PCI, un reformista por excelencia, y fue el primer comunista italiano invitado oficialmente a Estados Unidos.

El sucesor de Carlo Azeglio Ciampi fue amigo del escritor chileno Pablo Neruda, del premier alemán Willy Brandt, del laborista israelí Shimon Peres, y se mostró partidario del diálogo con los socialistas, incluso cuando el líder de ese partido era el controvertido Bettino Craxi. El presidente electo de Italia fue el forjador de un vuelco reformista que transformó al PCI en una formación socialdemócrata.

Napolitano es el primer político proveniente del comunismo que llega al más alto cargo del Estado, pero ya en 1996 fue el primer «rojo» que se desempeñó como ministro del Interior. El presidente electo nació en Nápoles el 29 de junio de 1925. Hijo de un reconocido abogado penalista, ingresó en el Parlamento en 1954 y con menos de 30 años se ganó la confianza de los dirigentes nacionales. Napolitano está casado y tiene dos hijos, Giovanni y Giulio.

En 1956, año de la represión a la revuelta en Hungría, Napolitano se alineó con la ortodoxia de Togliatti y atacó a quienes pretendían tomar distancia de Moscú. Pero siempre en esos años se vinculó con Giorgio Amendola, verdadero precursor del anclaje europeo del PCI.

Cuando en 1968 Moscú envió tanques a Checoslovaquia para reprimir la llamada «primavera de Praga», Napolitano estaba en la secretaría comunista y junto a Pietro Ingrao escribió un documento de censura a la invasión soviética.

En los años '70 acompañó el llamado «compromiso histórico» forjado por el secretario del PCI Enrico Berlinguer, una especie de gran coalición que buscaba alejarse del viejo molde comunista.

En la década del '80 recibió fuertes críticas del PCI, en parte por sus intentos de diálogo con los socialistas de Craxi, y en parte por su llamado a reformar el partido hacia una formación socialdemócrata.

Elegido presidente de la Cámara de Diputados (1992-1994), cuando una parte de la clase política italiana estaba en crisis por la operación judicial «manos limpias», entró en el gobierno Prodi en 1996 como ministro del Interior.

Dejá tu comentario

Te puede interesar