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29 de junio 2009 - 00:14

Honduras: refuerzan censura y crece violencia en las calles

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Tegucigalpa - En un contexto más adverso en el plano externo que en el interno, la situación en Honduras se agravó por la tarde, cuando se desató una fuerte represión contra los manifestantes que respaldaban al depuesto Manuel Zelaya en las afueras de la residencia presidencial. Al tiempo que hubo cerca de 30 heridos y decenas de detenidos, el designado Roberto Micheletti se esforzó en desmentir que el derrocamiento de Zelaya constituya un golpe de Estado.

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Efectivos del Ejército y funcionarios policiales dispararon sus armas al aire, lanzaron gases lacrimógenos y chorros de agua con químicos, mientras un helicóptero militar sobrevolaba los alrededores de la sede de Gobierno.

Fuentes de un hospital cercano a la Casa Presidencial dijeron que en ese centro ingresaron entre 25 y 30 heridos como consecuencia de los choques con las fuerzas de seguridad, y descartaban la posibilidad de alguna muerte hasta el momento, como había asegurado un sindicalista docente. En tanto, en el marco del toque de queda, decenas de detenciones fueron informadas a organismos internacionales.

Los sectores sociales habían convocado para ayer a una huelga general que tuvo incierto seguimiento en todo el país. De acuerdo con los organizadores, el mayor seguimiento se dio en el sector educativo, con la Universidad Nacional Autónoma (UNAH) paralizada y miembros de los gremios de docentes secundando la convocatoria en las calles. La incertidumbre radica en que algunos medios fueron censurados y los que pueden emitir, todos afines al golpe, difunden programas de entretenimiento.

Desde Managua, Zelaya apostó todo a lo que pueda obtener de la presión internacional, que es intensa desde Washington a Caracas (ver aparte). El mandatario, que hoy se dirigirá a la ONU y participará de una cumbre de la OEA en Washington, anunció su intención de regresar el jueves a Honduras.

Adriana Sívori, periodista de la cadena venezolana Telesur, fue detenida por unas horas, al tiempo que se suspendieron las transmisiones de este medio y de la CNN en español. Telesur era la única cadena que contaba con un equipo completo en el lugar y que transmitía los acontecimientos desde el domingo.

Aún más preocupante es el caso del canal local 36, propiedad del periodista Esdras Amado López, un declarado adversario de Micheletti. Esa emisora está fuera del aire desde el domingo y sus instalaciones están tomadas por militares, según informó a un empleado de ese medio. Es por esto que la comisión investigadora de atentados a periodistas de la Federación Latinoamericana de Periodistas-(FELAP) denunció ayer que «la dictadura militar instaurada en Honduras ha silenciado a todos los medios de comunicación comunitarios y alternativos, violentando la libertad de expresión del pueblo hondureño».

A su vez, medios digitales locales mostraban ayer en sus portadas la militarización por parte de la Fuerza Aérea hondureña y el Ejército del aeropuerto internacional Ramón Villeda Morales. Si bien los vuelos se desarrollaron con total normalidad, en el aeródromo podían verse uniformados con fusiles, cascos y escudos que custodiaban desde puntos estratégicos.

Pese a la agitada situación que vive el país centroamericano, Micheletti sostuvo que lo suyo «no fue un golpe de Estado» y que «el Ejército fue benevolente al permitir que el ex presidente saliera del país, cuando en realidad tenía que haber entrado a las cárceles nacionales por los delitos cometidos en diferentes circunstancias».

En una entrevista con Radio Caracol de Colombia, insistió en que quería comunicarle «al mundo que aquí, en este país, no ha habido un golpe de Estado», sino «una sucesión constitucional» provocada por las debilidades del depuesto Zelaya.

Al ser interrogado sobre el rechazo de presidentes de diferentes tendencias y de organismos internacionales que no lo reconocen como nuevo mandatario, indicó que no hizo nada ilegal. «Reitero, no hemos hecho nada ilegal y en la medida en que los pueblos del mundo se vayan dando cuenta de que en este país no hubo un golpe de Estado, sino una sucesión constitucional, se darán cuenta de lo que realmente pasó en el país», puntualizó Micheletti. De otro lado, indicó que seguirá en el poder porque fue la decisión expresada por el pueblo a través del Congreso Nacional, del cual era presidente y que lo nombró tras la salida de Zelaya.

Explicó, por ejemplo, que los ministros del anterior Gobierno están en el país e « incluso algunos están ejerciendo sus labores, contentos». Asimismo, puntualizó que la única funcionaria que salió del país, «por voluntad propia», fue la canciller Patricia Rodas, quien está en México.

«Aquí hubo un momento que parecía que no había presidente sino un rey o un dictador, quien ordenaba qué cosas se debían hacer, sin respetar a nadie», concluyó Micheletti.

Agencias Reuters, AFP, DPA, EFE y ANSA

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