El plan de acción de Johannesburgo, casi setenta páginas de recomendaciones y objetivos que intentan conciliar el crecimiento económico, la justicia social y la protección del medio ambiente, será aprobado formalmente este miércoles, en sesión plenaria que clausurará esta conferencia de diez días.
Las discusiones finales de esta cumbre giraron en torno a la salud, sobre todo alrededor de un párrafo que supeditaba los derechos sanitarios y reproductivos de la mujer "a las legislaciones nacionales y valores culturales y religiosos".
Finalmente, el párrafo incluyó una mención a los "derechos humanos y libertades fundamentales" que equilibra la fórmula anterior, la cual según algunos países liberados por Canadá y organizaciones humanitarias dejaba la puerta abierta a excesos contra la integridad física de las mujeres.
Diez días después del inicio de las negociaciones, los mayores logros prácticos de esta cumbre fueron el compromiso de reducir a la mitad el número de personas que no poseen agua corriente en sus casas, unos 2.400 millones de personas según la ONU, y el anuncio del jefe del Gobierno ruso, Mijail Kasianov, sobre una ratificación del protocolo de Kyoto "en un futuro muy cercano".
La ratificación rusa garantiza la entrada en vigor de este texto que pretende reducir las emisiones de gas de efecto invernadero.
Las grandes asignaturas pendientes de esta cumbre serán sin embargo la reducción de los subsidios agrícolas y la apertura de los mercados por parte de los países industrializados, que no avanzaron un ápice con respecto a la Conferencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC) celebrada en Doha el pasado noviembre.
A la lista de fracasos se une la cuestión de la energía, que se resolvió el lunes, cuando se rechazó la propuesta de fijar metas de energías renovables, como querían Europa y América Latina, y se aprobó un párrafo que contempla el aumento de este tipo de fuentes pero de manera voluntaria, sin especificar porcentajes ni fechas.
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