Los obispos calificaron de «virus» y «moneda falsa» la posibilidad de adopción de niños por parejas homosexuales y el cambio proyectado a la ley de divorcio. Rodríguez Zapatero tuvo un gesto conciliador la semana pasada al afirmar en el Parlamento que no tiene «prisa» en alterar los mecanismos de financiación que datan de 1979. Según esos acuerdos, el Estado español se comprometió a colaborar con la Iglesia en su sostenimiento, y a partir de 1999 agregó la financiación de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, en un país donde 73,7% de la población se declara de confesión católica.
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