El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, recibió un contundente apoyo en las elecciones legislativas del martes, logrando que su Partido Republicano pase a controlar ambas cámaras del Congreso. Ahora Bush podrá avanzar decididamente con sus planes reeleccionistas y con su agenda de gobierno, que incluye hacer permanente la rebaja de impuestos, crear un Departamento de Seguridad Interior, reforzar la guerra antiterrorista y endurecer la política hacia Irak. Su victoria sumió al Partido Demócrata en una fuerte crisis y despierta recelos en varios países de Europa, que temen una actitud cada vez más unilateral en política exterior por parte de la administración republicana.
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