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21 de febrero 2008 - 00:00

Impensado para Cristina: Obama somete a Hillary

El décimo triunfo consecutivo de Barak Obama en las primarias del Partido Demócrata (ahora en Wisconsin y Hawai) colocó al senador a punto de quedarse con la candidatura para las próximas elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Esa serie quebró la impresión que existía de que Hillary Clinton era imbatible, algo que se creyó Cristina de Kirchner siguiendo el consejo de su nuevo embajador en Washington, Héctor Timerman -antes cónsul en Nueva York-. La Presidente hizo gestos de adhesión hacia la senadora que ahora deberá desandar si Obama se confirma como postulante demócrata. Si esto ocurre, deberá improvisar tambiénuna agenda de acercamiento hacia el republicano John McCain, cuyas posibilidades pueden subir si tiene que enfrentarse con Obama.

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Barack Obama avanza a paso firme y ya acumuló su décima victoria consecutiva.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Barack Obama consolidó ayer su favoritismo en la carrera presidencial demócrata tras sus triunfos en Wisconsin y Hawai, con los que sumó diez victorias consecutivas sobre Hillary Clinton, mientras entre los republicanos la ventaja de John McCain parece irreversible.

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Con estas victorias, el senador por Illinois logró 1.354 delegados, contra 1.263 que suma la ex primera dama -según datos de Real Clear Politics (www.realclearpolitics.com), que monitorea las internas en Estados Unidos-, y se acerca paulatinamente a los 2.205 necesarios para obtener la nominación.

Esta ventaja, sin embargo, es leve y no determinante aún, por lo que se espera que ambos precandidatos endurezcan la disputa y desplieguen todas sus armas de cara a las próximas y cruciales internas del 4 de marzo en Texas, Ohio, Rhode Island y Vermont, que repartirán 370 delegados demócratas en total.

Consciente de ello, el senador negro dijo ayer en un mitin ante miles de personas en Houston que el cambio propuesto por él «está todavía a meses y kilómetros de distancia», por lo que pidió la ayuda de «la buena gente de Texas» para lograr ese objetivo.

«Si ganamos la candidatura, luego debemos ganar las elecciones en noviembre, y si ganamos las elecciones de noviembre, necesitaremos de su ayuda, tiempo, energía, entusiasmo, movilización,organización y sus voces para cambiar Estados Unidos en los próximos cuatro años», concluyó en un cauto, pero triunfante discurso.

Por ahora, la gran ventaja comparativa del senador por Illinois es haber logrado dotar a su campaña, tras la seguidilla de victorias sobre su contrincante, de un aura triunfante e imparable día a día, un hecho que -según apuestan en su equipo de campaña- puede traer nuevos adeptos y empujar futuros triunfos.

  • Discurso

    Hillary Clinton, en tanto, continúa firme en su estrategia de bajarle el perfil a la racha de Obama y centrar sus discursos de campaña en el nuevo «supermartes», donde piensa pelear voto a voto los 193 delegados que reparte Texas, los 141 de Ohio, los 21 de Rhode Island y los 15 de Vermont (datos del Partido Demócrata).

    Ambos candidatos están recurriendo a un discurso que busca ganarse la adhesión de los sectores más a la izquierda del Partido Demócrata, atentos al hecho de que en los estados clave de Texas y Ohio, los obreros, las clases medias y las minorías son parte significativa del electorado.

    Esta táctica, que puede efectivamente resultarles útil en el interior de la batalla demócrata, corre, sin embargo, el riesgo de transformarse en un arma de doble filo cuando el ganador demócrata deba confrontar estos argumentos en un debate frente a su futuro rival republicano.

    En este aspecto, los analistas coinciden en que el largo empate técnico demócrata, si bien contribuye a enriquecer el debate político en el interior del partido, deja entrever un perfil de imprevisibilidad en esta fuerza política, un hecho del que los republicanos pueden (y saben) sacar provecho.

    En las filas republicanas la batalla está prácticamente definida a favor del ex combatiente de Vietnam John McCain, que ganó los 40 delegados que otorgaba Wisconsin al triunfar ampliamente por 56% contra 36% sobre su único y distante rival, Mike Huckabee.

    «Gracias Wisconsin por llevarnos a este puntoen el que incluso un piloto supersticioso de la marina como yo puede afirmar con confianza y humildad que será el candidato de nuestro partido» en las presidenciales de noviembre, dijo a sus seguidores McCain, en Columbus, Ohio, donde ya se encuentra de campaña.

    Pese a esta contundente y casi concluyente victoria de McCain, su rival, el pastor evangelista ex gobernador de Arkansas insiste en que él no entiende nada de matemáticas, pero sí mucho de fe y cree en los milagros, por lo que no tiene previsto abandonar la carrera por ahora.

    De este modo, Huckabee obligó a McCain a seguir en campaña y gastar sus recursos para evitar derrotas embarazosas. Tras su victoria en Wisconsin, el veterano de Vietnam logró sumar 960 delegados y acercarse de modo casi irreversible a los 1.191 necesarios para su nominación, muy lejos de los 245 que logró reunir Huckabee.
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