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El primer gesto hacia la solución pacífica de la crisis militar se produjo ayer, lunes, cuando el Ejecutivo indio anunció el levantamiento inmediato de la prohibición a los aviones paquistaníes de sobrevolar su espacio aéreo, en vigor desde el 1 de enero.
Entre los barcos que la India retirará del Arábigo figuran submarinos, destructores con lanzaderas de misiles, corbetas y fragatas que pertenecían a la flota naval oriental y a la flota naval occidental.
El ejército recibió hoy la orden de retirar las naves y fuentes oficiales confirmaron que los barcos navegaban ya rumbo al puerto de Bombay, capital financiera india en la costa occidental del país, donde se esperaba que arriben en dos días.
Los primeros barcos de guerra fueron desplegados frente a la costa paquistaní en diciembre, tras el ataque de los guerrilleros islámicos al parlamento federal indio que desató las actuales tensiones y del que Nueva Delhi culpó a militantes con base en Pakistán.
Cinco naves más arribaron a la zona hace tres semanas, después de que un comando de guerrilleros islámicos atacara un cuartel militar en la Cachemira india y asesinara a más de treinta personas, muchas de ellas mujeres e hijos de los militares.
También se espera que la India anuncie pronto el envío de un nuevo embajador a Islamabad, de donde lo retiró en diciembre, como otra señal más de buena voluntad hacia la normalización de las relaciones con Pakistán.
Un portavoz oficial paquistaní calificó ayer de "un paso en la dirección deseada" el levantamiento de las restricciones contra sus aviones pero subrayó que la India tiene que hacer mucho más.
El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, de visita oficial en Abud Dhabi, se lamentó de que el gesto fuera un "comienzo pequeño" y dijo que esperaba "pasos sustanciales".
Musharraf ha subrayado reiteradamente que para reducir las tensiones, la India debía comenzar a retirar los cientos de miles de soldados que trasladó a la frontera tras el asalto a su parlamento.
Nueva Delhi descartó la desmilitarización de la frontera hasta que no tenga pruebas de que el gobierno paquistaní puso freno a las incursiones de los militantes islámicos desde la Cachemira bajo su poder a la zona india del territorio.
Portavoces indios justificaron las medidas tomadas por el Ejecutivo como una respuesta a las promesas dadas la semana pasada por Musharraf al subsecretario de Estado de EEUU, Richard Armitage, de acabar definitivamente con las incursiones de rebeldes islámicos.
Esta noche llegará a la capital india el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, que viajará mañana a Pakistán, como parte de la ofensiva diplomática de la Casa Blanca para evitar una cuarta guerra indo-paquistaní.
El temor a esa guerra, con un millón de soldados desplegados a ambos lados de la frontera apoyados por tanques y aviones de guerra y bombas atómicas en su arsenales, hizo que en las últimas semanas muchos países pidieran a sus ciudadanos en la India y Pakistán que regresaran a sus casas.
El grueso de las tropas está a lo largo de la Línea de Control que divide la región himalaya de Cachemira, causa de dos de las tres guerras libradas por la India y Pakistán desde su independencia del imperio británico en 1947.
A pesar de la tímida reducción de las tensiones en la última semana, los ejércitos siguen intercambiando fuego pesado de morteros y artillería en la frontera cachemirí ininterrumpidamente desde hace casi un mes.
Hoy martes, perdieron la vida un soldado en el lado indio y seis civiles en el lado paquistaní, según fuentes oficiales de ambos países.
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