Berlín y Roma (ANSA, AFP, EFE) - Seis italianos, de entre 17 y 39 años, fueron hallados acribillados a balazos ayer a la madrugada en Duisenburg, oeste de Alemania, en lo que se considera un episodio de la lucha entre dos clanes rivales de la 'Ndrangheta, la poderosa mafia calabresa.
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La masacre, para muchos anunciada, se enmarca en la sangrienta guerra que desde hace 15 años enfrenta a dos familias mafiosas del pueblo de San Luca, Reggio Calabria, sur de Italia, aunque con una pausa entre 2000 y 2006.
El enfrentamiento se reanudó a raíz del asesinato, el 25 de diciembre, de Maria Strangio, esposa de Giovanni Nirta; por eso los investigadores están ahora tomando en consideración la hipótesis de que algunas de las víctimas de Duisenburg hubiesen viajado a Alemania para evitar la posible «vendetta».
Ayer a la madrugada, la policía alemana acudió -tras ser alertada por varias personas que habían oído ruido de disparos-a una zona cercana a la estación ferroviaria de Duisen-burg y descubrió los seis cuerpos acribillados.
Festejo
Las víctimas se encontraban en dos automóviles estacionados cerca de la estación. Una de ellas, que se encontraba herida de gravedad cuando llegó la policía, murió mientras era trasladada a un hospital local.
La matanza fue perpetrada cuando el grupo acababa de festejar el cumpleaños 18 de uno de sus integrantes, Tommaso Venturi, en la pizzería Da Bruno, perteneciente a otro italiano, Giuseppe Strangio.
Dentro de diez días también habría cumplido 18 años el más joven del grupo, un muchacho perteneciente a la familia Giorgi.
Las otras víctimas son Francesco y Marco Pergola, de 22 y 20 años; Marco Marmo, de 25, y Sebastiano Strangio, de 39.
Los habitantes de Duisenburg se declararon muy impresionados: «Nunca había ocurrido nada así aquí. Nadie podía imaginar que un lugar elegante como Da Bruno fuese escenario de una carnicería semejante», comentaron.
«Se trata de un ajuste de cuentas sin precedentes, además porque se ha producido en un país extranjero y esto es la primera vez que ocurre», afirmó el vicejefe de policía y ex prefecto de Reggio Calabria, Luigi De Sena.
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