Anuncio oficial luego de los acuerdos (arriba), ceremonia religiosa previa a los tratados (abajo).
Bagdad (ANSA) - Líderes religiosos y políticos de las principales comunidades que conviven en Irak llegaron ayer a distintos acuerdos para devolver la paz al país, después de los enfrentamientos entre chiitas y sunnitas que desde el miércoles causaron la muerte a casi 200 personas.
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El primer ministro, Ibrahim Jaafari, se reunió ayer con líderes políticos chiitas, sunnitas y kurdos, tras lo cual anunció frente a la televisión algunos puntos de acuerdo.
"Es una buena noticia para dar a todos los iraquíes", dijo Jaafari.
Esta reunión siguió a otra de líderes religiosos sunnitas y chiitas, entre ellos miembros del movimiento de Moqtada Al Sadr, quienes lograron un "pacto de honor" contra la violencia desencadenada en el país desde la destrucción de la mezquita chiita de Samarra el miércoles.
El pacto, alcanzado en una reunión en la mezquita sunnita de Abu Hanifa, prohibe los ataques contra lugares de culto, el derramamiento de sangre y condena cualquier acto que pueda fomentar una guerra civil.
Salam al-Maliki, un colaborador di Sadr, y Iyad al-Sammarrai, un representante del Frente de la Concordia (sunnita), anunciaron una reconciliación durante la conferencia de prensa transmitida por la televisión pública.
Tras el ataque que dañó la cúpula dorada del milenario mausoleo de Samarra, uno de los templos más venerados por los chiitas, varias ciudades de Irak se convirtieron en escenario de la violencia.
Las represalias causaron la muerte a unas 200 personas, mientras más de un centenar de mezquitas fueron atacadas con fuego.
Líderes religiosos y políticos llamaron de inmediato a detener la violencia, en medio de advertencias sobre la posibilidad de una guerra civil.
Jaafari y los líderes políticos convinieron en primer lugar que el mayor enemigo de Irak "es el terrorismo".
El primer ministro mencionó varios puntos del acuerdo destinados a crear un programa entre todas las fuerzas políticas para "apuntar a la unidad de Irak".
La violencia que siguió al atentado de Samarra implicó también la suspensión de las negociaciones para la formación de un nuevo gobierno, pero las conversaciones probablemente continúen después de estos acercamientos.
Los acuerdos políticos incluyen la liberación de todos los iraquíes arrestados en los días de violencia y la inmediata reconstrucción de los daños causados a las mezquitas atacadas.
Los líderes de las fuerzas políticas también exhortaron a las autoridades religiosas a que sus próximas prédicas apunten a reforzar el espíritu de unidad de Irak.
Desde Washington, el presidente de Estados Unidos, George Bush, se comunicó por vía telefónica con siete de estos líderes políticos para estimularlos a multipliquen sus esfuerzos para alcanzar la paz, dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Frederick Jones.
Los acuerdos en Irak también prevén la creación de comisiones para investigar el atentado contra la mezquita de Samarra, que fue el disparador de la violencia el miércoles, con la esperanza de encontrar a los responsables y castigarlos.
Además, el gobierno se comprometió a construir nuevas relaciones con los países vecinos para bloquear el ingreso al país de terroristas.
Jaafari consideró que será necesario repetir este tipo de encuentros para verificar el compromiso de las fuerzas políticas en el plan de estabilización.
La protección de todas las mezquitas y otros lugares venerados es otro punto de los acuerdos políticos, así como el resarcimiento por todos los daños personales y materiales generados por el estallido de violencia.
Violencia que no cesa
Un coche bomba en una ciudad santa chiíta, la matanza de 12 miembros de una familia y un tiroteo cerca de la casa del máximo líder clerical sunita elevaron ayer los temores de que Irak pueda estar precipitándose hacia una guerra civil.
Al menos ocho personas murieron y 31 resultaron heridas al estallar un coche bomba en un mercado de Kerbala, al sureste de Bagdad, y una bomba en el funeral en la capital de un conocido periodista iraquí acabó con la vida de varios agentes de seguridad, dijeron la cadena para la que trabajaba, Al Arabiya, y la policía.
Unos hombres armados mataron a 12 miembros de una misma familia cerca de Baquba, una ciudad donde se mezclan las etnias religiosas al noreste de Bagdad. Los familiares dijeron que la mayoría de los muertos eran chiítas pero tres de ellos eran sunitas. Los matrimonios mixtos no son raros en Irak.
Los detalles del tiroteo alrededor de la casa en Bagdad del jefe de la Asociación de Clérigos Musulmanes Sunitas, Harith al-Dari, eran confusos. El clérigo, hablando por teléfono en directo desde la casa con Al Arabiya, culpó a la policía del Gobierno, liderado por chiítas: "Esto es una guerra civil declarada unilateralmente".
Un asesor dijo que dos sobrinas de Dari, de 4 y 15 años, resultaron heridas.
En la misma zona, el cortejo funerario del periodista de Al Arabiya Atwar Bahja fue atacado, dijo la cadena, que añadió que una persona murió y cuatro resultaron heridas. El reportero murió el miércoles en Samarra, donde un supuesto ataque de Al Qaeda contra un santuario chiíta desató ataques en represalia contra los sunitas.
Tras el funeral, el convoy fue atacado por una bomba y murieron dos guardias, dijo la policía. Al Arabiya dijo que varias personas murieron en la explosión.
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