Irak: mientras siguen los combates, alertan por "contagio" a otros países de la región
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Los rebeldes siguen avanzando en Irak.
En conferencia de prensa, el vocero del Ejército, el general Qasem Ata, informó hoy que sus tropas se retiraron de Rawa, Al Qaem y Anah, los tres primeros pueblos sobre la ruta que comunica el norte de Siria con las ciudades iraquíes de Ramadi y Fallujah, las primeras que los islamistas tomaron a principios de este año a poco más de 100 kilómetros al oeste Bagdad.
Ata explicó que este repliegue fue táctico y tuvo como objetivo de "volver a movilizar y reactivar las unidades militares en zonas fuertes y garantizar su control de manera efectiva".
Sin embargo, si el EIIL y sus milicias aliadas avanzaron en la provincia de Al Anbar y tomaron los próximos dos pueblos sobre esa misma ruta, Haditha y Hit. Controlarán completamente la circulación entre el norte sirio y el oeste iraquí sobre el río Eufrates.
Desde el año pasado, el EIIL controla en Siria la provincia norteña de Al Raqqa y está activo en la vecina Deir Ezzor, lo que le permite una continuidad territorial con su otro bastión en Irak, la contigua provincia fronteriza de Al Anbar.
Además, fuentes militares iraquíes informaron a la cadena de noticias BBC que los insurgentes tomaron también Rutba, la población más importante sobre la ruta que comunica a Ramadi y Fallujah con Jordania. El pueblo se encuentra a 90 kilómetros de la frontera.
En tanto, los combatientes insurgentes continuaron combatiendo con el Ejército y las fuerzas de seguridad kurdas en el norte del país.
Hace casi dos semanas, el EIIL, a la cabeza de una coalición de milicias sunnitas locales y de ex miembros del gobierno de Saddam Hussein que quedaron relegadas por el gobierno chiita de Al Maliki, sorprendió a Bagdad y al mundo a tomar Mosul, la segunda ciudad del país.
Ese avance y el miedo a las represalias del Ejército forzaron a cerca de medio millón de personas a abandonar sus casas en apenas unos días, según la ONU.
Esa misma semana los milicianos avanzaron hacia el este y el resto del norte y llegaron a tomar por un breve período de tiempo la mayor refinería del petróleo del país, Biyi, hoy convertida en un campo de batalla.
Según anunciaron entonces los insurgentes, su objetivo es marchar hacia Bagdad, donde la población chiita ya movilizó a miles de milicianos, algunos de cuales rechazan por igual el avance sunnita como la posibilidad de una intervención militar estadounidense.
El vocero del Ejército iraquí informó hoy que las fuerzas nacionales bombardearon nuevamente los suburbios de Tikrit, la capital de Salahedin, la provincia natal de Saddam Hussein, al sureste de Mosul.
Según el general Ata, 42 milicianos fallecieron en los bombardeos y trece de sus vehículos blindados fueron destruidos.
Desde El Cairo y antes de volar a Amman, la capital jordana, Kerry, adelantó que el gobierno iraquí "gozará de nuestro apoyo para enfrentar al terrorismo", pero descartó que lo que está sucediendo en ese país sea "responsabilidad" de Washington.
Desde la invasión estadounidense de 2003 y el derrocamiento de Saddam Hussein, Washington apoya gobiernos iraquíes de mayoría chiita, que sistemáticamente han discriminado y relegado, política, económica y militarmente a las provincias y regiones de mayoría sunnita.
Por eso, pese a que los que lideran la insurgencia en el norte y el oeste son combatientes del EIIL, algunos de ellos extranjeros, cuentan con el apoyo y la lealtad de muchas milicias sunnitas locales y de parte de la población del norte y el oeste del país.




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