Se trata de la sentencia más dura de las aplicadas a tres militares estadounidenses que comparecieron ante la corte marcial por el escándalo de las torturas, surgido en febrero pasado a través de fotografías en las que se exhibían los malos tratos a los detenidos.
Frederick, de 38 años, de la reserva del Ejército, se había declarado culpable de cinco acusaciones e incluso reconoció que obligó a un prisionero a masturbarse. Este militar -que como civil es agente penitenciario en su país-golpeó a un prisionero con tal violenciaque lo hizo desmayar y hasta amenazaba a los detenidos con aplicarles descargas eléctricas si no cumplían sus órdenes.
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