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Partidarios y opositores al texto, que debe sentar las bases del nuevo Estado iraquí, utilizarán la tribuna que les ofrecen las mezquitas en la oración semanal del viernes para arengar a sus afiliados.
Los responsables estadounidenses e iraquíes no ocultan sus temores de una escalada de violencia cuando se acerca la votación, y desplegaron un importante dispositivo policial al tiempo que multiplicaron las operaciones de choque contra los refugios de los rebeldes.
Los grupos extremistas, sobre todo la rama iraquí de Al-Qaeda, amenazaron con perturbar los comicios.
Cinco iraquíes, de los cuales cuatro policías, fueron muertos el viernes y otros seis quedaron heridos en diferentes ataques, haciendo llegar a once el número de muertos en dos días, cifra en baja comparada con los 90 muertos de comienzos de la semana.
Una bomba estalló al paso de un convoy en Baaquba (60 km al norte de Bagdad), matando a cuatro policías e hiriendo a tres otros, según la policía. La patrulla tenía la misión de proteger una oficina de votación.
En Siniyah, al oeste de Baiji (200 km al norte de Bagdad), un guardia de la fuerza de protección de las instalaciones petroleras fue muerto delante de su domicilio, agregó la misma fuente.
En Bagdad, tres civiles fueron heridos en la explosión de una bomba destinada a un convoy militar estadounidense en el barrio suroeste de Amel, según una fuente del ministerio de Defensa.
Dos locales del Partido Islámico, que llamó a votar "sí" en el referéndum sobre el proyecto de Constitución, fueron atacados con bombas el viernes en Bagad y al norte de la capital, sin provocar víctimas, según fuentes de la seguridad. En dos días, cinco ataques tuvieron como objetivos oficinas de la principal formación política sunita.
La vida de los iraquíes, en feriado forzado durante tres días, había sido trastrocada por las medidas de seguridad draconianas de seguridad para evitar ataques el día de la votación.
El toque de queda en las ciudades fue reforzado desde el jueves en la noche y está vigente desde las 22H00 (en lugar de medianoche actualmente), hasta las 06H00 horas.
A partir de este viernes en la mañana, llevar armas está prohibido para los civiles, incluso para los guardias de seguridad privados y los miembros de milicias, medida que estará vigente hasta el lunes.
El viernes a medianoche, el país estará aislado del resto del mundo durante dos días. El tráfico aéreo está suspendido desde el viernes en la mañana y hasta el domingo incluido.
Los puestos fronterizos estarán cerrados a partir del viernes a medianoche y hasta las 18H00 del domingo, salvo para los vehículos que transportan artículos alimenticios, agua o gasolina.
El tráfico de automóviles estará prohibido entre las provincias del país en el mismo periodo, excepto para los convoyes gubernamentales y militares, mientras que la circulación de automóviles estará totalmente prohibida el día de la votación.
El viernes en la mañana, los diferentes servicios de seguridad iraquíes, apoyados por los soldados de la Fuerza multinacional, esencialmente estadounidenses, estaban de facción delante de las oficinas receptoras de sufragios para asegurar su seguridad.
En Salhiya, al centro de la capital, unos veinte guardias nacionales estaban desplegados en torno a una oficina de votación, apoyados por vehículos equipados de ametralladoras y protegidos por bloques de concreto armado que impedían el acercarse.
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