La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar luego de que Washington lanzara ataques sobre varios objetivos ubicados en la costa sur iraní, cerca del estratégico estrecho de Ormuz. La ofensiva llegó como respuesta al derribo de un helicóptero estadounidense en la zona, un incidente que no dejó víctimas pero que desencadenó una rápida reacción militar de la administración de Donald Trump. Tras la operación, el canciller iraní, Abás Araqchi, alertó sobre la tensión creciente en las negociaciones diplomáticas y advirtió que Teherán responderá a cualquier agresión o amenaza contra su territorio.
"A pesar de sus derrotas en el campo de batalla, Estados Unidos optó por poner a prueba nuestra determinación. Nuestras poderosas Fuerzas Armadas no dejarán sin respuesta ningún ataque o amenaza. Salgan de nuestra región si quieren estar a salvo", escribió el funcionario en la red social X.
Los bombardeos realizados por Estados Unidos alcanzaron posiciones en Jask, Sirik y la isla de Qeshm. Las autoridades iraníes aseguraron que uno de los blancos alcanzados fue infraestructura vinculada al suministro de agua en Sirik, una ciudad portuaria ubicada en el sur del país.
Según informó la televisión estatal, cerca de 20.000 personas quedaron sin acceso a agua potable tras los ataques estadounidenses, que impactaron sobre dos depósitos de almacenamiento.
"Desafortunadamente, tras este ataque, 20.000 habitantes de la región se han quedado sin agua potable, y con temperaturas que oscilan entre 45 y 50°C, las condiciones son extremadamente difíciles", afirmó un responsable de la empresa local de agua citado por medios oficiales.
La misma fuente señaló que "los recursos de agua subterránea son insuficientes" para compensar los daños provocados por la ofensiva.
Guerra en Medio Oriente: se tensa la vía diplomática
Desde Teherán también acusaron a Washington de socavar los esfuerzos diplomáticos en curso y de incumplir el alto el fuego vigente desde el 8 de abril.
Trump
Archivo. Trump vuelve a elevar la presión militar en Irán con nuevos bombardeos.
"Lamentablemente, Estados Unidos está dañando este proceso diplomático con los mensajes contradictorios que está enviando, con sus reiterados giros de posición y de demandas y, lo peor de todo, con sus repetidas violaciones del alto el fuego", sostuvo el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai.
El funcionario agregó que "cualquier proceso diplomático se ve dañado por el uso de la fuerza y el recurso a acciones ilegales sobre el terreno".
Las autoridades de la República Islámica denunciaron que la ofensiva estadounidense se produjo "bajo un falso pretexto" y confirmaron que respondieron con el lanzamiento de misiles contra Jordania y Baréin, dos aliados regionales de Estados Unidos.