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"Seguimos esperando que Abbas cumpla sus compromisos y desmantele las organizaciones terroristas. Nos encargaremos de ellas mientras el gobierno palestino no haga nada", afirmó el canciller israelí, Sylvan Shalom, a la radio estatal.
Shalom calificó de "giro decisivo" el atentado de la semana pasada en Jerusalén, reivindicado por los grupos radicales Hamas y Jihad (guerra santa) Islámica, que causó 21 muertos y 130 heridos.
Tras ese atentado, Israel reanudó sus "asesinatos selectivos" y mató la semana pasada en Gaza a un jefe político del Hamas, Ismail Abu Chanab, a sus dos custodios, a uno de los jefes militares del movimiento, Ahmed Chtaui, y a otros tres militantes.
Las fuerzas israelíes permanecían por su parte en estado de alerta después de que el Hamas advirtiera que iba a vengarse de esos ataques y que se iba a "derramar sangre" en Israel.
Abbas cortó la semana pasada todo contacto con el Hamas y la Jihad Islámica, pero hoy tiene previsto ir a la franja de Gaza para intentar promover una nueva tregua, tras la ruptura por ambos grupos radicales de la que estaba vigente desde fines de junio.
Hoy, una caravana de 25 vehículos militares israelíes ingresó en Jenín y un palestino fue herido en un tiroteo, según una fuente de los servicios de seguridad palestinos.
Los soldados impusieron luego un toque de queda y efectuaron allanamientos.
Otros militares detuvieron en el hospital Rafidyeh de Naplusa (Cisjordania) a dos palestinos miembros de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo armado vinculado al partido oficialista Fatah, heridos el viernes en un ataque israelí.
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