22 de marzo 2002 - 00:00

Israel: otro atentado frustró negociaciones

Jerusalén (ANSA, Reuters) -Un kamikaze palestino cometió ayer un nuevo atentado suicida en Jerusalén dejando al menos tres muertos, 87 heridos y poniendo en serio riesgo los esfuerzos del enviado norteamericano, Anthony Zinni, para que las dos partes lleguen a un cese del fuego.

En tanto, el gabinete de seguridad israelí decidió anoche «con rabia contenida» apoyar la gestión del enviado estadounidense para intentar un cese del fuego en la región, informó la televisión estatal de Israel. Durante la reunión, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, acusó a Yasser Arafat, por la violencia entre israelíes y palestinos.

Después de la acción terrorista, reivindicada por las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, grupo armado ligado a Al Fatah, los israelíes postergaron sin fecha la reunión fijada para la última jornada entre los responsables de seguridad de ambos lados.

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, habló por teléfono con Arafat, presidente de la Autoridad Palestina (AP), que luego declaró que realizará «los necesarios e inmediatos pasos» para detener los ataques a los civiles israelíes y a los que están detrás de esas acciones.

En los hospitales israelíes fueron internadas 87 personas, algunas de ellas heridas y otras en estado de shock. Las condiciones de siete de los internados eran juzgadas, al cierre de esta edición, muy graves.

Al lugar llegaron decenas de ambulancias, la policía cerró la zona y puso agentes en todos los techos en el temor de que haya otro atacante.

Las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa dijeron que el kamikaze era
Mohammad Hashaika, de 22 años, de la aldea de Taluza, cerca de Nablus, en Cisjordania.

Según se supo de fuentes palestinas, Hashaika había sido detenido hace dos meses por la ANP y luego excarcelado como consecuencia del ingreso de las tropas israelíes en Ramallah
. La policía dijo que el explosivo utilizado era de gran potencia, y contenía clavos y bulones para hacerlo aún más letal.

La calle del atentado, una zona de negocios y restoranes que, a menudo, ha sido blanco de atentados, está a un kilómetro del hotel donde se aloja el enviado del presidente norteamericano
George W. Bush desde hace días en Israel para tratar de llegar a un cese del fuego que este atentado hace aun más difícil. Veintinueve personas, incluidas las dos de hoy, murieron desde comienzos del año en Jerusalén, casi la misma cantidad que murió en todo 2002.

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