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El gobierno palestino calificó de "inhumana" esa decisión y acusó a Israel de actuar como un Estado que está por encima de la ley, mientras se cumplía una huelga general en Cisjordania y la Franja de Gaza en apoyo a la protesta de los prisioneros.
"No estoy preparado para una situación en la que las vidas de los pacientes y los médicos corran peligro en nuestros hosptales como resultado de tener que admitir a estos asesinos", dijo el ministro de Salud israelí, Danny Naveh, a la radio militar.
"Si un hospital móvil tiene que ser instalado en alguna instalación del Servicio de Prisiones, entonces podríamos hacerlo", agregó Naveh.
El ministro de Seguridad Pública israelí, Tzahi Hanegbi, encargado de la supervisión de las prisiones y como Naveh miembro del partido Likud del primer ministro Ariel Sharon, dijo la semana pasada que no le importaba si los presos morían de hambre.
En una medida vista por los palestinos como un símbolo de la resistencia a la ocupación israelí, los internos de 10 cárceles para palestinos de Israel se niegan a alimentarse en reclamo de un cese en los registros en que se desnuda a los detenidos y de una ampliación del régimen de visitas, entre otras demandas.
Los presos, en huelga de hambre desde el 15 de agosto pasado, también exigen mejoras en las condiciones de confinamiento, así como el acceso a teléfonos públicos.
Las autoridades israelíes dicen que detrás de la huelga se esconde la intención secreta de los prisioneros de asegurarse medios para comunicarse con compañeros militantes de grupos radicales anti-israelíes.
Unos 7.000 palestinos, entre ellos centenares de menores, fueron detenidos por el Ejército israelí desde el inicio de la rebelión popular palestino (Intifada) contra la ocupación militar.
El ministro para los Asuntos de los Prisioneros palestino, Hisham Abdel-Razek, dijo que las declaraciones de Naveh son "inhumanas y arrogantes".
"Israel se comporta como un Estado que está por encima de la ley, y los ministros israelíes actúan como si estuvieran por encima de las leyes israelíes", dijo Abdel Razek.
Un vocero del Servicio de Prisiones de Israel dijo que se había advertido a los presos palestinos que serán alimentados a la fuerza si enferman de manera crítica, pero que las revisaciones diarias no detectaron hasta ahora problemas graves de salud.
Los negocios y edificios gubernamentales palestinos cerraron hoy sus puertas en toda Cisjordania y la Franja de Gaza como muestra de solidaridad hacia los prisioneros. Debido a la huelga general, la Legislatura palestina pospuso hasta mañana el debate sobre un plan de reformas en el seno del gobierno del presidente palestino, Yasser Arafat, que atraviesa una profunda crisis por críticas a las políticas del mandatario por parte de sectores reformistas.
También el vocero de la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights-Israel, Shabtai Gold, rechazó la decisión anunciada por el ministro Naveh.
"Si el prisionero está en un estado tal que necesita atención médica, ¿cuán peligroso puede ser? No sé. Israel tiene guardias de seguridad. Pueden ponerlos bajo vigilancia especial, en un ámbito separado. Pero deben admitirlos en los hospitales."
Por su parte, la principal asociación para la defensa de los prisioneros palestinos en Israel lanzó hoy un llamado al papa Juan Pablo II para que intervenga a favor de los detenidos.
"Los presos palestinos en Israel son víctimas de una campaña de represión y violencia injustificada. La política del gobierno israelí tiende a hacer morir a los prisioneros ignorando sus reclamos o incluso reprimiéndolos", dijo el presidente del Club del Prisionero, Issa Qaraqea, en una carta enviada al Papa.
"En nombre de las familias de los prisioneros, le pedimos que ruegue a Dios para que proteja a nuestros prisioneros de la represión y del terrorismo israelí y esperamos que su esfuerzo pueda poner fin a la cruel política del gobierno israelí", pidió el representante palestino al Pontífice.
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