Es cada vez más evidente que en Medio Oriente se respiran nuevos aires. En una cumbre en la localidad egipcia de Sharm el-Sheikh, Ariel Sharon y el líder palestino Abu Mazen firmaron un cese al fuego. Se lo considera la declaración formal de finalización de la Intifada contra Israel iniciada en 2000. Los exitosos ensayos de democracia en territorios palestinos y en Irak significan un enorme paso hacia la libertad, a la vez que un logro notable de George W. Bush. A ello se suma ahora la posibilidad de iniciar un camino hacia la paz y la concreción de un Estado palestino. Sin embargo, debe primar la cautela. Aunque el intento parece ser serio, en las relaciones entre israelíes y palestinos los pesimistas demostraron tener casi siempre la razón. Por lo pronto, firmaron la tregua los jefes de Gobierno, pero una de las organizaciones terroristas palestinas, Hamas, avisó que no acata.
Tras el acuerdo, Sharon anunció la liberación de centenares de detenidos palestinos de las cárceles israelíes (que podrían ser de 300 a 500, según distintas fuentes), y destacó que está «decidido a realizar el retiro» de las colonias judías de Gaza y algunas de Cisjordania.
«Lo espero pronto», dijo Sharon, según informó el diario israelí «Yediot Ahronot» en su edición electrónica. La invitación habría sido aceptada.
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