La gente escapa del incendio en medio del accionar de los bomberos.
Al menos 22 personas murieron y más de dos decenas están desaparecidas luego de un incendio que destruyó esta semana un supermercado en el centro de Nairobi.
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"La cifra ha aumentado a 21", dijo Ali Mohammed, secretario permanente del Ministerio de Programas Especiales, al referirse a los cadáveres carbonizados que rescatistas sacaban el viernes del edificio.
Otro hombre murió debido a heridas que sufrió tras haber saltado desde un piso superior del supermercado de Nakumatt, cadena líder en la nación del este de África, que quedó prácticamente destruido por el incendio que comenzó el miércoles en la tarde.
Las operaciones de rescate fueron retrasadas por el riesgo de un colapso estructural. Durante el viernes, policías forenses y bomberos se abrieron paso cuidadosamente a través de las ardientes ruinas, colocando pequeñas banderas rojas en lo que pensaban podía corresponder a restos humanos.
La Cruz Roja dijo que 47 personas han sido reportadas como desaparecidas tras el incendio. Esa cifra incluiría los 22 muertos confirmados.
Varios saltaron desde el edificio mientras éste ardía por horas, aseguraron testigos. Algunos mencionaron a personas atrapadas y gritos tras puertas cerradas con llave.
"Vine corriendo porque sabía que mi mamá estaba comprando ahí", dijo a Reuters el viernes Ishmael Abdul Mohamed en medio de un grupo de personas enfurecidas que observaba la operación de rescate.
"Ellos ordenaron cerrar todas las puertas, nadie podía entrar o salir. Estaba tratando de romper una ventana con un basurero porque mi mamá y mi hermana estaban atrapadas adentro pero alguien me apuntó con un arma", agregó Ishmael.
Gerentes de Nakumatt, en una conferencia de prensa el viernes, negaron que alguna puerta haya sido cerrada cuando ocurrió el incendio.
En un comunicado, la compañía dijo que la tienda "cumplía totalmente con la seguridad contra incendios y que había sido equipada con avanzados detectores de fuego y humo".
La causa del incendio aún es desconocida.
El presidente de Kenia, Mwai Kibaki, visitó el lugar de los hechos, deteniendo el proceso de reconocimiento por un corto tiempo. "Haremos lo que se pueda para asistir a todos aquellos afectados por esta tragedia. Deberemos salir y ayudarnos unos a otros", dijo.
Algunos criticaron la respuesta a la emergencia por considerarla lenta e inadecuada.
"La nuestra es una ciudad moderna con infraestructura contra incendios del siglo XVIII", dijo el periódico Daily Nation en una editorial.
El primer ministro de Kenia, Raila Odinga, quien está representando a la mayor economía del este de Africa en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, también expresó su pesar.
"El hecho de que un incendio pueda destruir un local comercial en un lugar céntrico, a un calle de la sede de los bomberos (...) dice mucho sobre nuestra preparación para desastres", expresó Odinga a través de un comunicado.
"Este incidente es el último y más triste recordatorio para nosotros, tanto en el Gobierno como en el sector privado, de la distancia que aún debemos cubrir antes de poder declarar a Nairobi (...) como un amistoso centro para la inversión", agregó.
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