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16 de julio 2026 - 08:55

La AIE alerta que el bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza con afectar a la economía global en cuestión de semanas

El líder de la organización se refirió a la reactivación de las hostilidades en Medio Oriente. Además, la tensión también apunta a la expansión del conflicto hacia el Mar Rojo y el paso del estrecho de Bab el-Mandeb.

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Archivo. La AIE alerta por un panorama de crisis en la economía mundial de seguir el conflicto en Ormuz.

Bloomberg

La prolongación del conflicto en el estrecho de Ormuz comienza a encender las alarmas a nivel global. El director de la Agencia Internacional de Energía, el turco Fatih Birol, se refirió a la reactivación de los ataques en Medio Oriente y aseguró que si el conflicto no se resuelve en semanas, toda la economía mundial podría verse afectada: "Los mercados están nerviosos", aseguró.

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En el marco de una entrevista concedida al margen del Foro de Seguridad de Aspen, en Colorado, Birol señaló que los mercados atraviesan un escenario de "gran incertidumbre" ante la escalada de ataques en la región, que amenaza el flujo de petróleo, gas natural, fertilizantes y otras materias primas a través de uno de los corredores marítimos más importantes del planeta.

La advertencia del director de la Agencia Internacional de Energía

En los últimos días, el tránsito de buques por el estrecho se redujo de manera significativa tras los ataques contra embarcaciones y la reactivación por parte de Estados Unidos del bloqueo a la navegación iraní. Como consecuencia, los envíos de petróleo saudí desde el Golfo Pérsico cayeron con fuerza, mientras que la Organización Marítima Internacional considera que la zona continúa siendo demasiado riesgosa para la navegación comercial.

Birol aseguró que los mercados están "nerviosos" ante la nueva escalada del conflicto.

"Si el estrecho de Ormuz permanece cerrado, podríamos volver a enfrentar dificultades para las economías mundiales, incluidas las de la región, los países en desarrollo y Asia", analizó al respecto Birol. El funcionario de la AIE remarcó además que la situación no puede prolongarse demasiado: "No se trata de meses, sino de semanas", tras las cuales el estrecho debe estar "completamente abierto, sin condiciones".

El titular de la AIE explicó que, si bien la interrupción del suministro energético ya afecta a economías como Corea del Sur y Japón, otros países asiáticos presentan una vulnerabilidad aún mayor. Entre ellos mencionó a Bangladesh, Pakistán e India, que dependen en mayor medida del abastecimiento que circula por el estrecho de Ormuz.

El peligro de la expansión del conflicto

Las declaraciones de Birol se dan en medio de una nueva escalada, donde Teherán empieza a dar señales de que podría abrir un nuevo frente y recurrir a los hutíes de Yemen para intentar bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, el paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y por donde circula una parte clave del comercio mundial.

Mientras Estados Unidos intensifica sus ataques sobre territorio iraní, también crecen las operaciones de los hutíes. Para distintos especialistas, esa coincidencia refleja la estrategia iraní de trasladar la presión más allá del Golfo Pérsico y poner bajo amenaza dos de los corredores energéticos más importantes del planeta.

En ese contexto, Mohammed al-Farah, integrante del buró político de Ansarullah, el movimiento hutí, denunció que EEUU está incentivando a Arabia Saudita a lanzar una ofensiva contra Yemen y advirtió sobre las consecuencias de una mayor escalada: "Si la situación actual se agrava, el estrecho de Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz se cerrarán mediante una alianza operativa. Los precios del petróleo se dispararían entonces hasta los u$s200 el barril, lo que supondría un duro golpe", afirmó.

Para los analistas, si Ormuz constituye el principal activo estratégico de Irán, Bab el-Mandeb representa una segunda carta de alto impacto para condicionar el comercio marítimo internacional.

Los expertos coinciden en que el mayor riesgo no radica necesariamente en una guerra abierta e inmediata, sino en una escalada gradual en la que ambas partes incrementen la presión sin cruzar el umbral de una confrontación directa. En ese escenario, la extensión de las hostilidades desde el Golfo Pérsico hacia el mar Rojo elevaría la amenaza sobre el comercio internacional y el suministro energético, al tiempo que aumentaría la presión para retomar las negociaciones.

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