La Corte Suprema de Brasil rechazó el pedido de arresto domiciliario presentado por la defensa de Jair Bolsonaro, quien permanece encarcelado tras ser condenado por planificar un intento de golpe destinado a impedir la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva. La resolución, divulgada este jueves, sostiene que no existen motivos suficientes para modificar las condiciones de su detención, tras la serie de intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido.
La solicitud fue presentada mientras el exjefe de Estado continuaba internado en Brasilia debido a procedimientos médicos recientes derivados de un cuadro de salud que incluye una hernia inguinal y una persistente serie de crisis de hipo.
El líder de la derecha brasileña cumple una pena de 27 años de prisión, impuesta por la Corte Suprema tras considerarlo responsable de promover un plan para aferrarse al poder luego de perder las presidenciales. La defensa insistió en que el deterioro físico debería habilitar una morigeración de la condena, pero el máximo tribunal volvió a rechazar el planteo.
Tratamientos y evolución clínica de Bolsonaro
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue dado de alta este jueves del hospital de Brasilia donde permaneció internado más de una semana tras una cirugía de hernia inguinal, y regresó inmediatamente a prisión, donde cumple condena por intento de golpe de Estado, comprobó un periodista de AFP.
Detenido desde noviembre, Bolsonaro abandonó el Hospital DF Star en un vehículo escoltado por motos de la Policía y volvió a la dependencia policial donde permanece recluido, un espacio reducido en el que purga una pena de 27 años dictada por su responsabilidad en el fallido levantamiento de 2022.
“Son meses de lucha y angustia”, expresó Michelle Bolsonaro, su esposa, quien acompañó de cerca su evolución médica y ratificó que la familia continuará apelando las decisiones judiciales.
Su círculo familiar y político se mantiene activo. En las últimas semanas, Bolsonaro respaldó públicamente a su hijo Flavio como candidato para las elecciones de 2026, gesto que evidencia que el clan Bolsonaro continúa proyectándose en la escena política.
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