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11 de septiembre 2026 - 10:11

La historia de los cinco argentinos que murieron en el atentado del 11-S en las Torres Gemelas de Nueva York

Todos habían emigrado a Estados Unidos por distintos recorridos de vida y lograron establecerse. Desde un bombero hasta financistas e ingenieros, todos cubrían una variedad de profesiones.

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De izquierda a derecha, Guillermo, Pedro, Gabriela, Mario y Sergio fueron las víctimas fatales argentinas en la tragedia del 11-S.

El atentado contra las Torres Gemelas aquel 11 de septiembre de 2001 tuvo entre sus víctimas fatales a cinco argentinos. Se trató de Sergio Villanueva, Pedro Grehan, Guillermo Alejandro Chalcoff, Gabriela Waisman y Mario Santoro, quienes con distintas profesiones y razones se encontraban en el lugar de los hechos aquel fatídico día.

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Oriundos del AMBA y Rosario, todos habían emigrado a Nueva York por distintos recorridos de vida y lograron establecerse con sus familias o forjar una propia. Los atentados alteraron la percepción de seguridad de los estadounidenses y provocaron una conmoción que atravesó a todo el país.

No solamente sufrieron quienes perdieron familiares y amigos, sino que millones de desconocidos compartieron el duelo y el miedo ante un ataque que produjo un inesperado momento de unidad nacional.

Quiénes fueron los argentinos que murieron en el 11-S

Guillermo Chalcoff: argentino y norteamericano

Guillermo fue sumado a la nómina de víctimas argentinas años después del 11-S ya que su condición de ciudadano estadounidense había dificultado su identificación. Nacido en Buenos Aires, se había mudado a Nueva York junto a su mujer a mediados de los ’80. Después de recibirse en la UBA y casarse, su suegro -que tenía oficinas en Nueva York- le ofreció emigrar.

Tenía 41 años cuando el primer avión impactó en los pisos de las oficinas de la consultora Marsh & McLennan, para la cual trabajaba como desarrollador de sistemas. Ninguno de los 358 empleados y contratados que estaban ahí, esa mañana, logró sobrevivir. Chalcoff tenía dos hijos de siete y nueve años, Brian y Eric.

Pedro Grehan

Pedro se despidió de sus padres y sus ocho hermanos sin saberlo, en agosto de 2001, en una visita a Buenos Aires. Oriundo de San Isidro, había intentado instalarse en Nueva York en 1997 sin éxito y volvió años más tarde con su esposa y sus tres hijos –de entre 5 y 9 años.

Trabajaba en la financiera Cantor Fitzgerald y sus hijos habían empezado las clases en un nuevo colegio el lunes 10 de septiembre. Seis de los nueve hermanos de Pedro viajaron a Nueva York a participar de la búsqueda y pasados más de diez días, entendieron que no estaba vivo, aún sin poder afirmar que estaba muerto.

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La ciudad de Nueva York se volvió el escenario de un show homenaje para las víctimas de la tragedia, con 2977 luces que los representaron.

Gabriela Waisman: llamadas desesperadas

Gabriela nació en Caballito y estaba de visita en el piso 106 de la Torre Norte –un nivel por encima de Grehan–, lista para dar una presentación en nombre de Sybase, la empresa de software en la que trabajaba. Había estudiado psicología en el Queen’s College y vivía a 40 minutos en automóvil de su trabajo, ubicado a nueve cuadras de las Torres Gemelas.

Mantuvo llamados con su familia una vez que se desataron las explosiones y llegó a decir que le costaba respirar. Para las 9 de la mañana ya no se supo más de ella. Tenía 33 años, y desde los seis vivía en Nueva York junto a su familia.

Mario Santoro: paramédico inmolado

Mario nació en Rosario y emigró a EEUU junto a sus padres y su hermano de muy chico. Para 2001, con 28 años, había formado pareja con una joven estadounidense, con quien tuvo una hija, Sofía, que en ese entonces tenía dos años de edad.

Era técnico en emergencias médicas del Presbyterian Hospital, uno de los más importantes de Nueva York. El paramédico estaba de franco cuando advirtió que una humareda negra anulaba la vista de la ventana de su casa, ubicada a pocas cuadras del World Trade Center.

“Me voy para allá, me van a necesitar”, expresó al dirigirse hacia el lugar de los hechos y nunca volvió a su casa. Se comunicó con un compañero de ambulancia y pidió que lo esperara en el ingreso a una de las torres.

“Me voy para allá, me van a necesitar”, expresó uno de los argentinos para brindar asistencia a las víctimas.

Sergio Villanueva

Oriundo de Bahía Blanca, Sergio Villanueva nació un 4 de julio y en 1970, a los dos años, sus padres decidieron mudarse a Nueva York para buscar un mejor pasar económico. El barrio Queens fue el elegido por sus padres Ángelo y Delia para criar a sus tres hijos –Sergio, Steve y María Celia–, donde montaron un restaurante.

En el mismo barrio se conocieron con quien sería su novia, Tanya. Después de siete años como oficial antidrogas, Sergio se unió al cuerpo de bomberos para tener tiempo de gestionar un negocio de regalos que inauguró junto a Tanya, con quien fantaseaban tener dos hijas. Ella las tuvo, con otra pareja, gracias a años de terapia y ayuda conseguida en grupos de soporte de viudas.

Había finalizado su turno a las 8 de la mañana, apenas unos 45 minutos antes de que un avión de American Airlines se estrellara contra la Torre Norte del World Trade Center, pero luego ingresó en el mismo edificio, poco después de que el segundo avión impactara la Torre Sur.

Por 28 días consecutivos - el tiempo máximo que se estipula que una persona puede sobrevivir entre escombros - Tanya llamó a una línea telefónica para las familias de los bomberos y recorrió la ciudad junto a su suegra y su cuñada.

El show de drones y luces que recreó a las Torres Gemelas en Nueva York

A unas horas de cumplirse 25 años del atentando del 11 de septiembre, la ciudad de Nueva York se volvió el escenario de un show homenaje para las víctimas de la tragedia. Organizado por sobrevivientes y familiares, el montaje contó con la colaboración de un estudio de diseño y un arquitecto para recrear a las míticas Torres Gemelas con 2977 luces.

La proyección se desarrolló en la noche del miércoles y contó con la participación de artistas, productores, familiares, supervivientes y personal de las fuerzas que trabajó en la zona de lo que anteriormente era el World Trade Center, el complejo de edificios comerciales que fue derrumbado por el ataque en Manhattan.

El proyecto fue llamado “2977 luces sobre el puerto de Nueva York”. “Ayudé a diseñar las 2977 luces para honrar a los inocentes y a nuestros 343 héroes del Departamento de Bomberos de Nueva York", manifestó el exbombero Tim Brown, según declaraciones que recogió PR Newswire.

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