ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

21 de agosto 2007 - 00:00

La odisea del argentino que huyó de saqueos

ver más
Lima (EFE) - Un grupo de turistas extranjeros se ocultó en las arenas del desierto de Ica después del gran terremoto de la semana pasada en Perú por temor a las réplicas, pero sobre todo a los asaltos «con armas», relató ayer uno de ellos, el argentino Gustavo Ruf.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Cuando ocurrió el sismo de 8 grados Richter, Ruf, de 28 años, se encontraba en la ciudad de Ica, 300 kilómetros al sur de Lima y una de las más afectadas por la catástrofe, junto a su mujer y su cuñada, las colombianas Natalí y Mayra Meza, respectivamente. La segunda viajaba con la pareja y pretendía trasladarse a Buenos Aires para estudiar.

  • Descontrol

  • Para Gustavo, nacido en Neuquén y residente en Buenos Aires, fue «una experiencia traumática» porque al salir corriendo en medio del poderoso temblor, que «parecía que no iba a acabar», vio cómo se desplomaba una casa.

    «No bien terminó, la gentese descontroló, corrían por todos lados, empezaban a robar a todo el mundo», acotó, al precisar que a él le sustrajeron una valija «con regalos y dinero».

    Después del sismo se unieron a otro grupo de turistas y se trasladaron a las dunas del desierto, donde pasaron varias noches, «porque era lo más seguro», relató.

    «Es que venían grupos en autos a robar, con armas», subrayó Gustavo al mencionar también su temor por las réplicas del terremoto, que según datos oficiales superan desde el pasado 15 de agosto las 400.

  • Contraste

    Las declaraciones de este turista argentino contrastan con los mensajes de tranquilidad del gobierno de Alan García respecto a la seguridad en la zona.

    Entre los turistas «había chilenos, españoles, colombianos y un ecuatoriano», dijo Gustavo, quien en ese momento no les preguntó su identidad.

    Luego de varios días de angustia, el hombre pudo comunicarse con sus familiares y las autoridades con un celular que consiguieron prestado el domingo a la noche.

    Gustavo, Natalí y Mayra ya se encuentran a salvo en el consulado argentino en Lima, adonde llegaron el domingo, aunque aún muy nerviosos y ansiosos por conseguir la ayuda financiera para retornar a casa.

    En medio de su angustia, Gustavo pidió ayer una mejor distribución de la ayuda en la costa central peruana, la más afectada por el terremoto para «que llegue a la gente que la necesita».
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias