Los estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) abrieron este lunes en Ginebra su reunión anual en medio de la preocupación por los brotes de hantavirus y ébola, y de la incertidumbre por los anunciados retiros de Estados Unidos y Argentina.
Aunque el raro brote de hantavirus en un crucero, que captó la atención mundial, no figura oficialmente en la agenda, se espera que ocupe un lugar destacado en las discusiones, al igual que el nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo.
Estos dos episodios "son apenas las crisis más recientes en nuestro mundo, presa de múltiples turbulencias", advirtió el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
El alto funcionario agregó que "desde los conflictos hasta las crisis económicas, pasando por el cambio climático y la reducción de la ayuda internacional, vivimos una época difícil, peligrosa y fuente de divisiones".
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo en un mensaje en video que "a lo largo del último año, los recortes en la ayuda bilateral y multilateral han desestabilizado los sistemas de salud y ahondado las desigualdades. Se han cerrado clínicas. Profesionales de la salud han perdido su empleo".
Surie Moon, codirectora del Centro de Salud Global del Instituto de Posgrado de Ginebra, aseguró que la crisis del hantavirus ofreció "una clara ilustración de por qué el mundo necesita una OMS eficaz, de confianza, imparcial y con financiación fiable".
Campaña de elección
La asamblea tiene lugar mientras se intensifica el proceso hacia la elección, el próximo año, de un nuevo jefe de la OMS. Nadie ha declarado todavía su candidatura, pero es posible que haya anuncios esta semana, antes de la fecha límite de presentación de candidaturas fijada para el 24 de septiembre.
También están sobre la mesa varias resoluciones delicadas, entre ellas respecto a Ucrania, los territorios palestinos e Irán, que podrían desencadenar debates complejos.
Gran parte de las discusiones de esta semana se centrarán en si se debe poner en marcha un proceso formal de reforma de la llamada "arquitectura global de salud", un entramado de organizaciones que no siempre trabajan juntas y que a menudo se solapan.
El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, dijo que "seis años después de la última pandemia mundial, la del Covid-19, la arquitectura sanitaria mundial se transforma rápidamente (...). Estamos asistiendo al fin de una era y necesitamos el valor para construir una nueva".
La OMS declaró la emergencia por el brote de la cepa Bundibugyo de ébola en África que ya causó 88 muertos
Bundibugyo, ébola
La entidad aclaró que el brote “no cumple con los criterios” para ser considerado una pandemia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la emergencia de salud pública internacional ante el avance de un brote de ébola provocado por la variante Bundibugyo en Uganda y República Democrática del Congo. El organismo confirmó al menos 88 muertes vinculadas al virus y advirtió que la cifra real de contagios podría ser mucho mayor.
Desde Ginebra, la OMS informó que “la enfermedad del ébola causada por el virus de Bundibugyo en la República Democrática del Congo y en Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII)”, una categoría que representa el segundo nivel de alerta más elevado del organismo sanitario.
Sin embargo, la entidad aclaró que el brote “no cumple con los criterios” para ser considerado una pandemia. Tras las modificaciones introducidas al Reglamento Sanitario Internacional en junio de 2024, existe una categoría superior denominada “emergencia debida a una pandemia”, que todavía no fue activada.
La alarma sanitaria se encendió principalmente porque la cepa Bundibugyo del ébola no cuenta actualmente con una vacuna aprobada, a diferencia de otras variantes del virus que sí poseen tratamientos preventivos.