En una nueva escalada de la tensión mundial, el N o 2 de Al-Qaeda, Ayman al Zawahiri, llamó a los musulmanes a atentar contra objetivos norteamericanos y de otros países, como Noruega y el Reino Unido. Rápidamente, el gobierno de George W. Bush ordenó el cierre de su embajada en Oslo. En tanto, anoche un explosivo estalló en un aula de la Universidad de Yale en Estados Unidos.
Las medidas de seguridad se intensificaron en territorio norteamericano, como en el aeropuerto internacional de Los Angeles, después de la implementación de la “alerta naranja”.
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El martes EE.UU. había decidido elevar a «naranja» (alto riesgo) el nivel de alerta interna y ordenó junto con Gran Bretaña y Alemania la evacuación de sus embajadas en Riad ante inminentes ataques terroristas.
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