A la sesión asistieron 80 de 81 senadores que integran la Cámara alta. Para su aprobación se necesitaban 49 votos, ya que se trata de una reforma constitucional. La sesión se había empantanado hasta las primeras horas de la tarde, pero el presidente Lula llamó por teléfono para impulsar la aprobación. El mandatario, según las fuentes, quería evitar la convocatoria a una sesión extraordinaria, ya que el período ordinario terminará el 15 de diciembre.
La reforma al sistema de pensiones y jubilaciones es la gran prioridad que se fijó Lula, junto con la reforma tributaria.
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