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12 de septiembre 2008 - 00:00

Los afganos, ausentes de la efeméride

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Kabul (El Mundo) - «¿De qué torres gemelas me hablas?», me contestó Amin hace cinco años cuando le pregunté sobre el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York. Director de escuela en una zona rural en la provincia de Samangan, en el centro de Afganistán, y por lo tanto, una de las pocas personas educadas del pueblo.

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Conocía bien lo que había ocurrido en Estados Unidos el 11 de setiembre de 2001, pero no tenía ni idea de que los dos edificios que se vinieron abajo fueran torres, y menos gemelas. No había visto ni una sola vez las famosas imágenes, que hoy todas los canales de televisión vuelven a reponer, sobre el hundimiento del World Trade Center.

En un país sin electricidad y donde la televisión estaba prohibida durante la época de los talibanes, pocos afganos fueron espectadores de las imágenes que tanto dieron la vuelta al mundo. Sin embargo, casi todos estuvieron pegados al transistor aquel día y los siguientes, conscientes de que lo que ocurría en la otra punta del planeta podía cambiar sus vidas.

«Estados Unidos acusaba a Osama bin Laden del ataque y entonces los talibanes daban cobijo a Bin Laden, por lo tanto, era evidente que algo podía ocurrir en Afganistán», justifica Amin. Y así fue. Casi un mes después del atentado, el 7 de octubre de 2001, las tropas estadounidenses iniciaban una ofensiva en Afganistán para derrocar el régimen de los talibanes y cazar al terrorista más buscado del mundo, que continúa en paradero desconocido.

Si se pregunta a los afganos, muchos contestarán que todo continúa igual desde 2001 ya que, de hecho, sus condiciones de vida poco cambiaron. Continúa sin haber electricidad -incluso en la capital, Kabul, el suministro se limita a cuatro o cinco horas al día-, el acceso al agua potable también es reducido, la asistencia médica insuficiente y a menudo nefasta, el precio de los alimentos básicos se disparó, y la seguridad va de mal en peor. Los talibanes se encuentran a tan sólo 45 kilómetros de Kabul.

Además, los criminales de guerra siguen en el poder -son ministros en el gobierno o diputados en el Parlamento-después de que la intervención militar de Estados Unidos en Afganistán en 2001 los catapultara hasta allí.

Las tropas norteamericanas se limitaron a liderar la campaña aérea contra los talibanes, mientras cedieron la invasión terrestre a las fuerzas de la Alianza del Norte -formada básicamente por antiguos señores de la guerra-, que después reclamaron como compensación ocupar cargos de poder.

Sin ser conscientes de que ayer era 11 de setiembre ni que las Torres Gemelas se hundieron hace siete años, medio centenar de mujeres víctimas de la guerra se reunieron ayer en la capital. Para exigir justicia y pedir que no se olvide a los millares de víctimas de la guerra en Afganistán -muchas más que en los atentados contra Estados Unidos,- a pesar de que en el calendario no se conmemore ninguna efeméride.

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