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20 de enero 2008 - 00:00

Los cubanos votan para renovar el Parlamento, y definen el futuro de Castro

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Los cubanos acuden hoy a las urnas para elegir a los nuevos miembros de la Asamblea Nacional. Entre los candidatos está Fidel Castro, cuyo futuro político continúa siendo una incógnita, a pesar de que su elección parlamentaria le permitirá una eventual nominación para los máximos cargos del país.

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Más de 8,4 millones de cubanos y cubanas mayores de 16 años están llamados hoy a votar en los 39.000 centros de votación erigidos en toda la isla.

Deberán realizar una votación doble: por una parte, elegir a los 1.201 miembros de las Asambleas Provinciales, y por otra, a los 614 nuevos diputados, de entre un mismo número de candidatos.

El mayor interés del proceso electoral no está centrado en la votación en sí de hoy, ya que resulta más que improbable que Castro no salga elegido como diputado, sino en el proceso que se abrirá tras los comicios.

Convaleciente desde hace 17 meses de una enfermedad intestinal nunca revelada, que el 31 de julio de 2006 le llevó a delegar sus poderes de forma "provisional" en su hermano Raúl, Fidel Castro, de 81 años, vuelve a figurar como candidato a diputado a pesar de que en todo este tiempo no ha hecho ni una sola aparición pública.

Esta misma semana adelantaba además, de manera directa, que tampoco es previsible que lo haga en un futuro próximo, ya que, según escribió en su última "reflexión", los más de 70 editoriales de prensa que ha escrito durante toda su convalecencia, no tiene la "capacidad física" para hablar en público.

Hace apenas un mes afirmaba asimismo, en otra misiva, que no pretende "aferrarse" al poder, lo que desató una oleada de especulaciones acerca de la posibilidad de un relevo histórico en la cúpula del gobierno cubano por primera vez en casi medio siglo.

Sin embargo, el hecho es que Castro opta a un puesto por diputado, lo cual le abre el camino para volver a aspirar a liderar el país, ya que de entre los miembros de la Asamblea Nacional se escoge a los integrantes del Consejo de Estado, cuyo presidente es a la vez jefe de Estado y de Gobierno.

Pese a sus mensajes, Castro no ha dicho ni una sola vez que no vaya a continuar la carrera hasta el final, con lo que se deja todas las puertas abiertas hasta que, en un plazo máximo de 45 días a partir de hoy, se reúna en su primera sesión la Asamblea Nacional para efectuar la votación del Consejo de Estado.

Las autoridades cubanas han realizado hasta el último minuto una intensa campaña a favor del "voto unido", la fórmula que permite en la boleta votar con una sola cruz a favor de todos los candidatos, en vez de marcar individualmente cada uno de ellos o por uno solo.

La fórmula del "voto unido" fue propuesta por el propio Castro a comienzos de los años 90 para, en plena época del derrumbe de la Unión Soviética, demostrar la "unidad" del pueblo cubano en dichos momentos de profunda crisis económica y política en la isla.

Paralelamente, analistas coinciden en que este "voto unido" tiene un carácter político o plebiscitario de ratificación del gobierno de la isla.

Para ser elegido, un candidato debe reunir como mínimo el 50 por ciento de los votos.

En un país en el que se manejan cifras superiores al 90 por ciento de participación en los comicios, analistas señalan que una eventual muestra de descontento se cifraría en una participación menor, o en un mayor número de votos en blanco o nulos.

En las elecciones de 2003, se registró una participación de 97,61 por ciento.

El 96,44 por ciento de los sufragios fueron válidos, de los que el 91,35 por ciento fueron por el "voto unido". Un 3 por ciento fueron votos en blanco y un 0,86 por ciento nulos.

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