Los cuatro italoargentinos que ganaron un escaño en el Parlamento de Italia, sobre cinco cargos en disputa en Sudamérica, enfatizaron ayer que su prédica será a favor de los intereses de la diáspora por encima de las definiciones ideológicas.
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Mirella Giai, una rosarina de 76 años que llegará al Senado como representante de Sudamérica de la Unión, de Romano Prodi, explicó que bregará «incansablemente» en favor de las necesidades de su colectividad. «Vengo de una familia que sufrió hambre, angustias y separaciones por la guerra», explicó. «Por eso entiendo las demandas de mi colectividad».
En ese sentido, precisó que su plan de gestión apunta a las necesidades de los italoargentinos en cuanto «al descuido de la vejez, la sanidad, las mujeres y los jóvenes». «Trabajaremos además por una renovada alianza entre los gobiernos de la Argentina e Italia», aludiendo a la aparente sintonía que no ocultan entre el gobierno de Néstor Kirchner y la coalición ganadora en Italia.
Lamentos
Giai, oriunda de Piamonte, ingresará al Parlamento junto con los también italoargentinos Luigi Pallaro, Ricardo Merlo (ambos independientes) y Giuseppe Angeli (de la lista berlusconista del ministro de los Italianos en el Mundo, Mirko Tremaglia).
Con más de 220.881 votos, la Argentina fue el país que más votantes aportó en la «provincia-» exterior, superando incluso a Alemania, que originalmente tenía más inscriptos.
El empresario del turismo y futuro diputado Angeli también vive en Rosario. Expresó como prioritario «defender los derechos de los italianos fuera de Italia». «Esto supone, entre otros asuntos, una pensión digna para los mayores, trabajar para fomentar la cultura y la lengua italiana en el exterior.»
Pallaro y Merlo, los más votados en el subcontinente por la lista de las Asociaciones de Italianos en Sudamérica, que congrega a centenares de sociedades italianas, serán los únicos representantes que se definen como independientes en ambas cámaras. Entre todos los que llegarán al Parlamento desde Ezeiza, Merlo es el único nacido en la Argentina.
En el oficialismo italiano deberían lamentarse ahora de no haber pergeñado un buen armado de listas para Sudamérica. Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, ni siquiera terció en las mesas argentinas, y ninguno de los principales candidatos reivindicó abiertamente su gobierno, como sí lo subrayaron los postulantes locales de la lista de Prodi. Ni siquiera había comprometido su voto a Berlusconi Franco Livini, candidato a senador por la lista del ministro Tremaglia, artífice de la posibilidad de que los italianos en el exterior pudieran votar por primera vez.
La única no «argentina» electa entre los italianos en Sudamérica es Marisa Bafile, periodista de izquierda venezolana (y antichavista), electa por la Unión para la Cámara de Diputados.
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