Esta tendencia al bienestar le permitió al Partido Popular (PP) obtener la reelección para Aznar en 2000 con una clara mayoría absoluta en el Parlamento. Aquellas elecciones permitieron al PP gobernar sin aliados, y los dirigentes socialistas ya no pudieron decir que «España es un país de izquierdas». Los partidos de derecha y centroderecha finalmente habían sacado más votos que la suma del PSOE, Izquierda Unida y otras formaciones regionalistas por primera vez desde el reinicio democrático. Los efectos de los logros económicos permiten todavía que el PP sea favorito para el domingo.
Pero más allá del rechazo casi visceral de los españoles a la invasión a Irak, que Aznar apoyó, y de las eternas disputas por el País Vasco y Cataluña, el mismo progreso hizo que otros problemas vinculados a la calidad de vida cotidiana comenzaran a tener peso en el ánimo de la población en los últimos años.
El diario «El País» (de centroizquierda y favorable a la candidatura del socialista
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