La justicia electoral emplazó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva a que informe sobre la maniobra de integrantes de su partido en la supuesta compra de un informe acusador de un candidato opositor, aunque sólo decidirá si corresponde impugnar su postulación después de los comicios.
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La medida fue dispuesta por el Tribunal Superior Electoral (TSE), cuyas autoridades comunicaron al presidente que en cinco días deberá informar todo lo que pudiera saber sobre el episodio que derivó en la renuncia de asesores, funcionarios y su jefe de campaña.
También fueron emplazados en los mismos términos el presidente nacional del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Ricardo Berzoini; el ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos; los dirigentes del PT detenidos con el dinero, Gedimar Pereira Passos y Valdebran Padilha, y el ex asesor presidencial Freud Godoy, sospechado de haber organizado la maniobra.
El informe en cuestión iba a ser comprado por integrantes del PT que el viernes 15 fueron detenidos en un hotel de San Pablo con más de 800.000 dólares en su poder, con la intención de afectar la imagen del candidato socialdemócrata a la gobernación de San Pablo, José Serra.
Como parte de la investigación, el FBI estadounidense entregará mañana a la policía brasileña un informe sobre el origen de los dólares que militantes del PT iban a utilizar para comprar un informe con acusaciones contra opositores, informó la agencia Ansa.
Los detenidos Gedimar Pereira Passos, que trabajaba en el comité nacional de campaña de Lula, y Valdebran Padilha, un empresario del estado de Mato Grosso vinculado al PT, dijeron que el dinero procedía de donaciones para la campaña.
Más allá de las pruebas que pudieran reunirse en el caso, el TSE adelantó que la ronda de testimonios y la consecuente resolución acerca de la candidatura de Lula se conocerá después de los comicios del domingo.
Este domingo, Lula buscará su reelección en los comicios nacionales para los cuales una encuesta reciente lo mantiene con amplia ventaja sobre su principal contendiente, el socialdemócrata Geraldo Alckim, lo que parece demostrar que el escándalo de corrupción política no afectará las chances del mandatario.
El sondeo, realizado por el Instituto Sensus, indica que Lula tiene 51,4 por ciento de las preferencias, apenas tres décimas menos que un mes atrás, mientras Alckmin creció 7,9 puntos y suma 31,8 por ciento de la intención de voto.
Apurados por las cifras que no se revierten y por la inminencia del cierre de la campaña, la oposición elevó la temperatura de las declaraciones y lanzó una andanada de críticas hacia el presidente, a quien llegaron a calificar como "demonio" y "cínico".
Alckmin acusó a Lula por los escándalos de corrupción que involucran al PT, pero fue el ex presidente Fernando Henrique Cardoso quien lo tildó de "demonio" por intentar desvincularse de los escándalos protagonizados por sus correligionarios, informó la agencia noticiosa DPA.
En tanto, la senadora de ultraizquierda y candidata a la presidencia Heloisa Helena, quien marcha tercera en las encuestas con una intención de voto inferior a 10 por ciento, sostuvo que Lula es "cínico y disimulado" y "encabeza una organización criminal".
La respuesta no se hizo esperar: el secretario de Relaciones Internacionales del PT, Walter Pomar, dijo que "Cardoso tiene un discurso fascista y golpista".
El panorama electoral brasileño parció completarse al conocerse que el ex presidente Fernando Collor de Mello, desalojado del poder en 1992 por un escándalo de corrupción, está a punto de regresar a la política aliado al presidente Lula, como senador nacional por el estado de Alagoas.
Collor, de 57 años, encabeza con 36 por ciento la intención de voto a senador nacional por ese estado del noreste de Brasil para las elecciones generales del próximo domingo, según una encuesta del Ibope, y aventaja por cinco puntos a Ronaldo Lessa, del Partido Democrático de los Trabajadores (PDT).
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