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22 de mayo 2003 - 00:00

Lula piensa en una fuerza policial inspirada en el FBI

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"Será formidable contar con una fuerza como ésta, con gente altamente especializada.
Sólo tenemos que establecer un nuevo patrón de trabajo", dijo el director general de la Policía Federal, Paulo Lacerda, que estará a cargo de la nueva fuerza.

La iniciativa está siendo discutida por el ministro de Justicia, Mario Thomaz Bastos, que desde hace meses advierte que los estados no están en condiciones de enfrentar la amenaza que implica el crimen organizado.

Desde mediados de 2002, por ejemplo, los narcotraficantes que dominan las favelas de Río de Janeiro no han dejado de lanzar ataques organizados en distintos puntos de la ciudad, que llevaron incluso el despliegue del Ejército durante el Carnaval.

Sin embargo, el propio presidente Lula y los comandantes militares ya se manifestaron en contra de utilizar soldados contra la delincuencia, y por eso se relanzó ahora la idea de crear una fuerza federal de élite.

En base al plan inicial, los policías de la Fuerza Nacional, unos 600, tendrán una remuneración mensual de entre 2.600 y 3.300 dólares, muy superiores a los que reciben sus colegas de las otras fuerzas de seguridad.

Los gobernadores que acepten ceder a policías civiles y militares deberán ser recompensados con parte de los recursos del Fondo Nacional de Seguridad Pública.

La base de operaciones de la nueva "tropa mixta" será una central de inteligencia, equipada con los más sofisticados instrumentos de investigación criminal que se puedan obtener en el mercado internacional.

Para poder financiar la nueva tropa de élite, el ministro Thomaz Bastos y el secretario nacional de Seguridad Pública, Luiz Eduardo Soares, están en busca de distintas fuentes de financiamiento, inclusive privadas.

Una de las sugerencias que los funcionarios debaten con líderes empresariales es la creación de un fondo con aportes equivalente a entre el 0,5 y el 1 por ciento que los empresarios gastan hoy en seguridad privada.

Según datos del ministerio de Justicia, los empresarios gastaron 11.500 millones de reales, unos 3.800 millones de dólares, en equipamientos y servicios de seguridad, en Río de Janeiro y San Pablo, durante 2002.

Con el 1 por ciento de ese valor, 150 millones de reales, el ministerio de Justicia cree que podría solventar todos los gastos que implicaría la nueva tropa de élite contra el crimen organizado.

Según datos del secretario nacional Anti-Drogas, Paulo Roberto Uchoa, lavó en Brasil en 2002 al menos 15.000 millones de dólares, lo que representa casi el tres por ciento del producto interno bruto (PIB) del país.

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