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Fue una verdadera maniobra de la oposición con votación ajustada: treinta votos a favor, 27 en contra y 5 abstenciones, que derrotaron la recién reforzada coalición de gobierno, ampliada por Lula con una reforma ministerial aprobada el mes pasado.
El Senado apenas tenía que confirmar el aumento de 260 a 300 reales del salario mínimo que ya es vigente por decisión del gobierno desde mayo.
Sin embargo, con una maniobra del senador opositor Antonio Carlos Magalhaes, la Cámara aprobó que el salario mínimo aumente de los 260 reales a 384,29; es decir, de 114 a 168,5 dólares.
La decisión pasará ahora a la Cámara de Diputados, donde se pondrá "a prueba" la fuerza de la coalición de gobierno, destaca el analista Carlos Lopes, de la consultora SantaFe Ideias.
La situación de esa coalición es de "nítida fragilidad", según el analista, porque los partidos que la integran enfrentan acusaciones de haber aceptado millonarios sobornos del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), para garantizar su apoyo al gobierno.
Aunque Lula pierda la votación en la Cámara de Diputados, puede vetar la decisión que salga.
Pero si Lula pierde de nuevo esa votación, mostrará por el lado político que sigue debilitado en el parlamento. Del lado social, mostrará al país que a pesar de ser un líder social, aprueba un salario menor que el decidido por el Congreso.
El senador que impuso el super salario mínimo de 384 reales afirmó que apenas estaba cumpliendo con un compromiso de campaña de Lula: duplicar durante sus cuatro años de mandato el salario mínimo que, al asumir, era de 200 reales. El líder del gobierno en el Senado, Aloizio Mercadante, denunció que el aumento votado "representará una elevación de más de 11.000 millones de reales (4.800 millones de dólares) en los gastos de la seguridad social".
"Ni la suma de los recursos del gobierno federal destinados a inversiones serían suficientes para pagar tal aumento", denunció Mercadante.
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