Damien Tarel, el joven que le dio una cachetada al presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo ante la justicia que la agresión física fue un gesto impulsivo aunque admitió que había considerado algún tipo de escrache contra el mandatario, al que responsabilizó por la decadencia del país.
"En caballería, no nos gustan las mentiras", dijo el agresor que se reconoció simpatizante del movimiento de los chalecos amarillos y la extrema derecha.
Tarel agregó que según él "Macron representa muy bien la decadencia de nuestro país", admitiendo luego que realizó un gesto "impulsivo", "no controlado a nivel físico".
"¿Cómo lo explico? -dijo-. Fue la sorpresa de verlo venir hacia mí", declaró ante el tribunal. Días antes, agregó, había pensado en "lanzar un huevo o una torta de crema" contra el presidente de Francia.
El hombre será probablemente imputado por violencia contra persona que ostenta autoridad pública. Este delito conlleva una pena máxima de tres años de cárcel y una multa de hasta 45.000 euros (unos 55.000 dólares), aunque el tribunal puede tener cuenta su limpio historial criminal y cualquier muestra de arrepentimiento.
Descrito por sus amigos como tímido y afable, el joven, actualmente sin trabajo, es un apasionado de la historia medieval y las artes marciales y pronunció un antiguo eslogan monárquico al abofetear al presidente.
Macron restó importancia a la cachetada, señalando que fue un incidente "aislado", y apostó por seguir la gira que había iniciado para "tomar el pulso" de Francia tras un año de pandemia y a un año de las elecciones presidenciales.
Los líderes de todo el espectro político francés condenaron de forma inusualmente unánime el incidente, que muchos ven como un síntoma del tenso clima político a semanas de elecciones regionales y apenas diez meses de las presidenciales.
Macron, de 43 años y con unos índices de popularidad al alza recientemente, buscará un segundo mandato con la líder de ultraderecha Marine Le Pen como principal rival, según los sondeos. La ultraderechista espera encolumnar el apoyo de sectores militares que recientemente han publicado cartas abiertas contra el mandatario, amenazando con una insurrección.
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