"Mi deseo siempre fue llamar a las puertas del paraíso llevando conmigo calaveras de sionistas." La macabra frase pertenece a la terrorista palestina Falah Reyasi, que provocó ayer cuatro muertes en Gaza, además de la suya.
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El atentado fue reivindicado conjuntamente en un panfleto distribuido en Gaza por la organización radical islámica Hamas y por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo armado escindido del movimiento Al Fatah, del líder palestino
En el control fronterizo de Erez, el mayor de la Franja de Gaza, soldados israelíes controlan a las personas que entran y salen de la Franja de Gaza. Por la mañana pasan por Erez miles de trabajadores y comerciantes palestinos que tienen permiso para trabajar en Israel.
Un general del ejército israelí manifestó que la atacante suicida logró cojeando entrar en el edificio del puesto de control fronterizo con el pretexto de tener una prótesis de metal en su pierna que podría hacer saltar la alarma del detector de metales. Pero mientras los oficiales llamaban a una soldado mujer para que la registrase, la palestina corrió y detonó los explosivos.
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