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Los partidarios de Chávez se concentraban en un sector conocido como "el rincón del taxista", en la parroquia 23 de Enero, barrio popular que fue centro del levantamiento que derivó en la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958.
Por su parte, los opositores de Chávez se reunían en la céntrica Plaza Morelos vestidos de azul y llevando sombreros con los colores de la bandera nacional.
Las manifestaciones generaron mucha expectativa debido a que algunos analistas auguran posibles enfrentamientos entre ambos grupos, pero tanto el gobierno como los dirigentes opositores garantizaron el carácter cívico de las marchas.
La tensión entre el gobierno y sus opositores se agudizó a partir de la promulgación de un paquete de 49 leyes -entre ellas agrarias y petroleras- con las que Chávez intenta volcar al campo económico su "Revolución Bolivariana" y que detonó un fuerte paro empresarial el 10 de diciembre pasado.
Unos 1.600 efectivos de la Policía Metropolitada (PM) custodiarán la marcha opositora mientras que la prooficialista estará resguardada fundamentalmente por unidades de la Guardia Nacional, con el propósito de evitar enfrentamientos entre ambos sectores.