El gobierno de Marruecos rompió el silencio tres días después del ingreso masivo de migrantes a Ceuta y aseguró que la crisis fue consecuencia de una combinación de "factores superpuestos". Mientras Rabat defendió su papel en la lucha contra la migración irregular, España endureció los controles fronterizos, aceleró las deportaciones y reforzó el despliegue militar para evitar nuevos cruces.
En un comunicado oficial, las autoridades marroquíes informaron que recuperaron 11 cuerpos en sus aguas tras la emergencia fronteriza. Esa cifra se suma a los 88 cadáveres que permanecen en la morgue improvisada del antiguo hospital militar de Ceuta, donde continúa el proceso de identificación de las víctimas.
El Ministerio del Interior también sostuvo que unas 40.000 personas cruzaron la frontera durante la crisis, un número inferior al informado por el Gobierno español, que contabilizó más de 69.000 regresos voluntarios a Marruecos a través del paso fronterizo.
Además, Rabat reivindicó su rol en la cooperación internacional y aseguró que "seguirá siendo, según lo prometido por sus socios, un socio fiable y responsable, comprometido a fortalecer la cooperación y la coordinación internacionales en el ámbito de la lucha contra la migración irregular y la trata de personas".
España reforzó la frontera de Ceuta con una barrera marítima y mantiene un amplio operativo policial y militar.
Marruecos responsabilizó a la desinformación y a las redes criminales
En el mismo documento, el Gobierno marroquí explicó que la crisis respondió a una combinación de "factores superpuestos". Entre ellos mencionó la difusión de información engañosa en redes sociales, la acción de bandas dedicadas al tráfico de personas y las interpretaciones erróneas sobre decisiones judiciales españolas relacionadas con las devoluciones de migrantes.
Las autoridades también evitaron validar por completo las cifras difundidas por España y señalaron que continúan verificando el número de personas afectadas, sus identidades y nacionalidades mediante los mecanismos de cooperación abiertos con Madrid.
Respecto de las víctimas fatales, Marruecos confirmó que una persona murió tras caer desde una zona rocosa cercana a Ceuta y que otras 10 fallecieron ahogadas durante el intento de llegar al enclave español.
España reforzó la frontera y aceleró las devoluciones
Mientras Marruecos fijaba su posición, España completó la instalación de una barrera marítima flotante frente a la playa de Tarajal para impedir nuevos ingresos irregulares desde territorio marroquí.
La estructura comenzó a operar plenamente después de que más de 50.000 migrantes atravesaran la frontera terrestre y marítima desde el jueves, en una de las mayores crisis migratorias registradas en la historia reciente de Ceuta.
Las autoridades marroquíes reconocieron 11 muertos, mientras continúa la identificación de las víctimas de la tragedia.
Las autoridades españolas informaron que más de 48.000 personas regresaron a Marruecos en menos de 48 horas y señalaron que las deportaciones continuaron durante todo el fin de semana. Aunque el flujo disminuyó, efectivos de la Policía y del Ejército permanecen desplegados para identificar a quienes aún permanecen en la ciudad e iniciar los procedimientos de expulsión.
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, indicó además que más de 1.000 personas recibieron asistencia sanitaria desde el inicio de la emergencia y aseguró que la situación mejoró, aunque todavía resta trabajo para recuperar plenamente la normalidad.
La tragedia dejó decenas de muertos y familias que siguen buscando respuestas
La crisis migratoria también generó una fuerte presión sobre los servicios forenses de Ceuta, que continúan trabajando en la identificación de las víctimas. Entre los cuerpos recuperados hay personas fallecidas durante la reciente ola de ingresos, pero también víctimas de intentos anteriores de cruzar a nado desde Marruecos hacia territorio español.
Las muertes evidenciaron los riesgos de la ruta migratoria, con personas que perdieron la vida ahogadas o durante los intentos de superar las barreras fronterizas. Muchos de quienes emprendieron el trayecto fueron impulsados por dificultades económicas y por información falsa difundida en redes sociales sobre la posibilidad de ingresar a Europa sin grandes obstáculos.
En la ciudad marroquí de Castillejos, familiares de desaparecidos continuaban buscando información sobre sus seres queridos y consultando registros de fallecidos. La incertidumbre se mantiene mientras avanzan las tareas de identificación y recuperación de cuerpos vinculados a la tragedia.
La crisis reavivó el debate en la Unión Europea
La magnitud de la emergencia volvió a poner en discusión la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea y la gestión de los flujos migratorios. En respuesta a lo ocurrido, 22 Estados miembros reclamaron una estrategia coordinada para reforzar los controles fronterizos.
Al mismo tiempo, Italia suspendió durante un mes el régimen de libre circulación del espacio Schengen con España, mientras el Gobierno de Pedro Sánchez rechazó las acusaciones que vinculan la llegada masiva de migrantes con su política de regularización de personas indocumentadas y reiteró que quienes ingresen irregularmente a Ceuta no podrán trasladarse a la España peninsular ni al resto del espacio Schengen.