Quién es el héroe que cruzó todo Marruecos para intentar salvar al niño del pozo 

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Especialista en perforación, procede de Erfoud, en el sur de Marruecos, por eso le llaman Ali Sahraoui, o sea "Ali del desierto".

La historia de Rayan, el niño marroquí que se cayó a un pozo de 32 metros de profundidad mientras jugaba en las cercanías de su casa, tuvo un triste final este sábado, cuando tras ser rescatado con vida, falleció durante en traslado al hospital.

Durante cinco días, un nutrido grupo de rescatistas integrado por ingenieros y topógrafos trabajaron a destajo y contrarreloj. Pero sin embargo, un héroe de camisa azul fue el que se llevó todas las miradas de los presentes.

Ali El Jajaoui apareció con una camiseta azul y una gorra negra en la cabeza para preguntar si podía ayudar. Especialista en perforación, procede de Erfoud, en el sur de Marruecos, por eso le llaman Ali Sahraoui, o sea "Ali del desierto".

Es un voluntario. Su trabajo es cavar pozos. Y en Erfoud, a las puertas del Sahara, donde el agua es garantía de supervivencia, el de Ali es un oficio que casi da un aura de magia.

Cuando el hombre se enteró del caso de Rayan, se puso a disponibilidad para colaborar con los rescatistas. Partió de Erfoud, recorriendo casi todo Marruecos, de sur a norte, para compartir los secretos de los pozos con los técnicos que ya estaban trabajando en el lugar del accidente.

Suya fue la idea del túnel de conexión entre el cráter y el punto donde había caído Rayan. Una estrategia que permitió evitar los derrumbes y poder acercarse al menor que aún permanece con vida desde el pasado martes.

Cuando se fueron las excavadoras, llegó el momento de Ali de cavar a mano hasta el final con otros tres jóvenes. Un trabajo que llevó varias horas, porque Ali entró en el cráter el viernes, más o menos a las 18 (hora local), para salir el sábado, una vez finalizada la operación.

Aplaudido por el público cada vez que se asomaba, para beber un sorbo de agua o para recuperar el aliento, su foto se hizo viral en las redes sociales.

Eran horas difíciles aquellas entre la noche del viernes y el sábado. La roca, el último obstáculo entre los picos y el pequeño, podría ceder, arrastrando la pared del cráter sobre el pozo y los rescatistas.

Hasta ese momento, Rayan se movía y hablaba por radio con su padre, aunque respiraba con dificultad. Finalmente, logró ser rescatado con vida, pero el pequeño no pudo soportar el traslado al hospital.

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