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20 de septiembre 2006 - 00:00

Más violencia agrava la crisis en Hungría

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Un hombre pasa frente al edificio de la televisión estatal húngara en Budapest. Esa sede y sus inmediaciones fueron destrozadas por opositores durante la madrugada de ayer.
Budapest (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Más de 10.000 manifestantes exigieron ayer la renuncia del primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, por tercera noche consecutiva, un día después de los peores disturbios en el país desde la caída del comunismo. A pesar de la presión, el mandatario respondió enérgicamente que no abandonará su cargo.

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Las protestas surgieron luego que la radio pública húngara difundiera el domingo la grabación de un discurso a puertas cerradas ante los diputados del Partido Socialista en mayo último, en el que Gyurcsany declaraba que el gobierno sólo había hecho «estupideces» y mintió durante un año y medio para esconder su proyecto de austeridad. «Hicimos todo -dijo- para mantener el secreto hasta terminar la campaña electoral», dijo.

  • Manifestaciones

  • Anoche, más de 10.000 personas pidieron frente a la sede del Parlamento la renuncia del gobierno de forma pacífica. Otras manifestaciones, más pequeñas, se organizaron en las principales ciudades del país a lo largo del día.

    Al cierre de esta edición se registraban fuertes choques entre manifestantes violentos y la policía frente a la sede del Partido Socialista.

    Esta situación era similar a los cruentos episodios de la jornada anterior, cuando miles de manifestantes de derecha intentaron tomar el edificio de la televisión estatal. Los manifestantes fueron rechazados en un primer momento con carros hidrantes y gases lacrimógenos, pero algunos de ellos consiguieron ingresar al lugar para leer allí una petición.

    En momentos en que se declaraba un incendio en el interior del local, la policía consiguió desalojar a los manifestantes hacia las cuatro de la madrugada. Según el portavoz de los servicios de socorro,ayer por la mañana el balance era de 150 personas heridas, 102 de ellos policías. Uno de los policías fue herido de gravedad.

  • Madrugada oscura

    Luego de convocar a su gabinete de seguridad nacional, Gyurcsany dijo que los disturbios eran «responsabilidad de toda la clase política» y eran provocados por las « mentiras» tanto de la izquierda como de la derecha desde la caída del régimen comunista, en 1989. Fue la madrugada «más larga y más oscura de la historia de la República», aseguró tras anunciar que no renunciará a su cargo.

    «El desorden callejero no podía mantenerse y pedí a la policía que restablezca el orden por todos los medios», declaró Gyurcsany en la madrugada.

    Por su parte, Viktor Orban, presidente del principal partido de oposición, Fidesz (derecha), lanzó un ultimátum al jefe del gobierno, reclamando su partida si el Partido Socialista pierde las elecciones municipales del 1 de octubre.

    «Si el 1 de octubre los húngaros rechazan la mentira y el proyecto (de reformas económicas lanzado por Gyurcsany), los socialistas deberán hacer renunciar al primer ministro», declaró ante periodistas. Según los últimos sondeos, los socialistas cuentan con 23% de las intenciones de voto, contra 34% del Fidesz.
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