Un día después de los hechos, los confesó a un tío, que fue quien alertó a la policía, informó la Fiscalía del Estado en Córcega.
Por el momento, no está claro el trasfondo de los asesinatos, ocurridos la noche del martes al miércoles. El joven asegura no recordar nada.
El adolescente mostró a la policía el lugar en el que dejó el arma después de utilizarla. Los investigadores hallaron los cadáveres de los padres de 43 y 45 años así como los de los hermanos de diez años cubiertos de sangre en sus camas.
Según las primeras investigaciones, el joven no tenía antecedentes. Al día siguiente de los crímenes, vagó por el balneario de Porticcio, hasta que finalmente acudió a su tío.
La familia vivía hasta ahora sin llamar la atención en una casa en Albitreccia, unos 35 kilómetros al este de Ajaccio. Los padres trabajaban como comerciantes en una playa cercana.
Con este drama familiar, la cifra de asesinados a disparos en Córcega este año asciende a 20. El año pasado fueron asesinados a disparos en la isla 21 personas. El gobernador de Córcega, Paul Michel, advirtió hace poco que este año podría dejar más víctimas que el pasado.
A mediados de julio, un portero de una discoteca mató a un turista de 19 años en una pelea por una botella de alcohol que éste había traído.
Desde comienzos de año, las autoridades se incautaron de más de cien armas de fuego. En Córcega hay 4.500 personas con permiso de portar armas. En París y alrededores sólo hay 1.200.
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