Uno de los acusados de participar en la organización de los atentados a la redes de trenes de España en 2004, reconoció hoy, en la quinta jornada del juicio, que se reunió con dos de los suicidas en un local de comidas rápidas, aunque sostuvo que fue por una transacción de drogas y no por explosivos.
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El marroquí Rachid Aglif, alías "El Conejo", afirmó participar de una reunión con Jamal "El Chino" Ahmidan, José Emilio Suárez Trashorras, su ex mujer Carmen Toro, Rafa Zouhier y Rachid Oulad, informó un diario digital español.
Ahmidan era uno de los cabecillas de la célula y una de la personas que se quitó la vida en Legánes el 3 de abril de 2004, al igual que Oloudan; Trashoras -ex minero asturiano- y Toro son acusados de haber vendido los explosivos a "El Chino"; mientras que Zouhier sería un supuesto colaboracionista de los kamikases.
En su declaración de hoy, Aglif sostuvo que durante su presencia sólo se habló de la posible compra-venta de hachís (hierba utilizada cómo alucinógeno que se importa a España desde Marruecos) y descartó un diálogo sobre explosivos.
"Yo subí más tarde con la bandeja porque como hamburguesas de pescado, que tardan más en hacerse que las de carne -relató al tribunal-. Ellos estaban hablando de sus cosas y yo no me metí en sus cosas, hablaban que iban a venderles a los asturianos entre 15 y 20 gramos de hachís", declaró "El Conejo".
Por otro lado, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, expulsó hoy de la sala de vistas al acusado Rafá Zouhier, que sigue el juicio en el interior desde una sala blindada, porque, según dijo, "estoy harto de sus gestos".
Gómez Bermúdez adoptó esta decisión cuando el abogado de Zouhier, Antonio Alberca, interrogaba a Rachid Aglif, "El Conejo".
El juez ordenó que Zouhier, ex confidente de la Guardia Civil para el que la fiscal pide 20 años de cárcel, abandonara temporalmente la sala donde están los procesados y fuera trasladado a un calabozo.
El marroquí Zouhier, procesado como autor material por cooperación necesaria del delito de suministro de sustancias explosivas y colaboración con banda terrorista, supuestamente puso en contacto a los autores del 11-M con quienes les dieron la dinamita con la que se fabricaron las bombas.
Según el juez instructor, Juan Del Olmo, Zouhier estaba al corriente de toda la operación del traslado de la dinamita y ocultó esta información a la Guardia Civil, cuerpo del que era confidente.
La Audiencia considera que confundió a las fuerzas de seguridad deliberadamente y que sólo cuando vio en televisión una imagen de Jamal Ahmidan "El Chino" -considerado el jefe operativo del 11-M- seis días después de la matanza alertó a la Guardia Civil de que era un hombre peligroso que tenía explosivos y detonadores.
En su declaración de hoy, el marroquí Abelilah El Fadual El Akil, presunto miembro del aparato financiero y de infraestructura de los atentados de Madrid, atribuyó a la presión policial el haber dicho que vendía droga con el presunto jefe operativo de los ataques del 11-M y calificó los atentados de "salvaje".
Verborrágico y por momentos confuso, El Fadual, que dijo dedicarse a la compra y venta de coches usados y de ropa italiana, además de vendedor de pan y empleado en restaurantes de Madrid, admitió conocer a Jamal Hamidan, alias "El chino", pero negó haber intervenido en cualquier grado en los atentados.
"No, yo no sabía de eso", respondió el marroquí que podría ser condenado a 12 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista por los ataques del 11 de marzo que calificó de "salvaje".
Según la fiscalía, El Fadual manejó un coche que habría servido para trasladar los explosivos desde Asturias (norte).
"Fui ahí sólo una vez para recoger un coche (...) Si hubiese sabido que cambiaba la tapicería", respondió preguntado sobre si conocía que en el maletero del vehículo se encontraron restos de explosivos.