La ministra de Defensa chilena, Vivianne Blanlot (en la foto junto
al general Oscar Izurieta, jefe del Ejército), fue la única representante
gubernamental en las exequias de Pinochet. Grupos
de simpatizantes del ex presidente de facto le reprocharon duramente
que no se le haya concedido un funeral de Estado.
Santiago (EFE, AFP, ANSA) - La ministra chilena de Defensa, Vivianne Blanlot, se reunió ayer a solas con Lucía Hiriart, la viuda de Augusto Pinochet, pero fue duramente insultada por seguidores del ex dictador y debió retirarse anticipadamente del funeral.
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La reunión se concretó antes del comienzo de la misa fúnebre, en la oficina del director de la Escuela Militar, coronel José Sichero, dijeron al término del acto fuentes del instituto castrense, y precisaron que el encuentro se prolongó «por varios minutos».
Por ese motivo, ambas mujeres llegaron con algún retraso al patio donde se efectuaba la ceremonia que fue encabezada por el obispo castrense, Juan Barros Madrid.
Blanlot, única representante del gobierno presente en la misa, fue recibida a la entrada al patio con insultos y gritos de «que se vaya, que se vaya» por seguidores de Pinochet que estaban en el lugar. Los gritos se hicieron extensivos a la presidenta Michelle Bachelet, que descartó honores de Estado para el ex presidente de facto fallecido el domingo. Al término de la ceremonia, la ministra dijo que no le extrañaron los silbidos ni los insultos de grueso calibre que recibió y afirmó que era «algo que esperaba».
Sanciones
Pero lo que no esperaba fue el duro discurso político del nieto del ex dictador, el capitán del Ejército Augusto Pinochet Molina, contra quien se espera sanciones de parte de dicha fuerza.
La comandancia confirmó anoche que hará lugar al reclamo de la funcionaria.
En su discurso el nieto de Pinochet alabó a su abuelo por haber derrotado «el modelo marxista no mediante el voto, sino más bien, directamente por el medio armado».
«Como ministra de Defensa tengo que decir que no es aceptable que un oficial en servicio activo pronuncie un discurso público de carácter político y además denoste a poderes del Estado», dijo Blanlot a los periodistas.
«Por lo tanto, condeno esta actitud y espero que el Ejército tome las medidas que corresponde en estos casos», subrayó.
Durante la misa, la ministra se mantuvo serena y sobre el final, cuando los feligreses se ofrecen la paz, se acercó y le estrechó la mano a Jacqueline Pinochet, hija menor del fallecido militar.
En ese momento, el vicario castrense se acercó también a la ministra, que fue la primera persona en recibir el saludo del religioso.
Vivianne Blanlot además fue saludada, por los comandantes de las Fuerzas Armadas y sus esposas.
Tras la misa, la ministra se desplazó protegida por escoltas hasta el auditorio de la Escuela Militar, en medio de nuevos insultos.
Blanlot dejó la Escuela Militar por una puerta trasera, sin asistir a los honores militares que el Ejército ofreció a su ex comandante en jefe.
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