Caracas - Ocho familiares directos con cargos en el gobierno es un buen número. Sobre todo si lo que se busca es acusar al presidente, en este caso a Hugo Chávez Frías, de nepotismo (del latín nepote: sobrino. Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos).
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Con sus 74 años y una larga trayectoria como maestro de primaria, Hugo de los Reyes Chávez, es, además de padre del presidente, el gobernador del estado Barinas, de 685.000 habitantes. Apenas uno ingresa a ese estado en cuestión, un cartel con «Barinas, cuna de la Revolución Bolivariana» le anuncia que está en tierra de los Chávez. O en territorio de la «familia real», como les gusta decir a los antichavistas.
En ese distrito, ubicado tan a trasmano en el mapa como aquí la provincia de Santa Cruz (y esta referencia no busca tener implicancia alguna), nació hace 53 años Hugo Chávez. Fue en el pueblo de Sabaneta, cuyo alcalde hoy es Aníbal Chávez, su hermano menor y está buscando ser reelecto en su cargo en las próximas elecciones de fin de año, tarea que le puede resultar difícil ya que en el plebiscito del 2 de diciembre pasado, en su distrito ganó el «No» a la reforma constitucional chavista. Lograr la permanencia en Sabaneta es importante, ya que en las afueras de esa localidad está el solar familiar, el rancho «La Chavera» de los Chávez.
La señora Elena Frías es la madre del presidente. Tiene cierta edad, pero coqueta y estética, «vive una segunda juventud a golpe de bisturí», como se encarga de señalar una de esas plumas malignas que redactan para la escuálida prensa opositora. Dirige la millonaria Fundación El Niño aunque se regala algunas licencias en sus menesteres filantrópicos, como es lucir anteojos de Dolce y Gabbana, importantes joyas de oro o la compañía de un ostentoso perro caniche blanco.
Banquero
Narciso es otro de los hermanos Chávez (son seis). Reparte su tiempo entre la coordinación con Cuba para los planes de salud, junto con su proyecto de ser el primer edil de Barinitas (obviamente, en el estado Barinas). En la fraternidad presidencial, Adelis es economista y banquero. Es el vicepresidente de Sofitasa, un banco privado que opera con fondos de origen estatal.
A Argenis le dicen «el Colin Powell de los Chávez» porque es el secretario de Estado de la gobernación de Barinas -un cargo expresamente creado para él-. Maneja BsF 400 millones al año.
Por último está Adán, ex embajador en Cuba, luego secretario de la presidencia y actualmente al frente del Ministerio de Educación. Es un año mayor que el presidente, empapado en las doctrinas socialistas y de influencia decisiva sobre su hermano.
Tanta, que Hugo Chávez ya manifestó varias veces en círculos íntimos que su hermano Adán sería un sucesor «natural» para el chavismo. Dinastía que, como la kirchnerista, busca que todo quede en casa.
La familia no podía dejar de desembarcar en la compañía bandera del país, PDVSA, y allí llegó su enviado, el primo presidencial Asdrúbal Chávez. Desde fines de mayo pasado es vicepresidente de la firma estatal y se ocupa de PDV Marina, la división para la flota petrolera.
Algunos medios de prensa venezolanos se han puesto a hablar de la «asociación ilícita de los Chávez» y hay quien ya rescató de la memoria a la familia Corleone, retratada por Mario Puzo de manera magistral en «El Padrino». Probablemente, la comparación con esa famosa famiglia siciliana sea demasiado forzada ya que como clan, los Chávez se parecen más a los Buendía, esa dinastía caribeña que el colombiano Gabriel García Márquez inmortalizó en «Cien años de soledad». Sí. En la tierra de la revolución, los mismos Chávez han hecho surgir su propia monarquía.
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